Svetlana Alexievich: “He escogido un género [el periodismo] donde las voces humanas hablan por sí mismas”.

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Descubrí a Alexievich, supongo que como todos en España, con su primer libro publicado en nuestro país, Voces de Chernobil, un terrible alegato sobre el abandono por parte del poder soviético de todas las personas que sufrieron el mayor accidente nuclear de la historia. Lo leí un par de años antes de que la academia sueca le concediera el Nobel de Literatura del 2015, por “sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y al coraje en nuestro tiempo”. Reconozco que quedé fascinado con la voz de una escritora que eligió el periodismo para hacer su literatura, una mujer que puso su pluma al servicio de los que no tienen posibilidad de hacer escuchar su voz, porque no pueden usarla, o porque nadie les oye. Alexievich, discípula del escritor Alés Adamóvich, al que considera su maestro, y que apoyó un nuevo género de escritura polifónica, a la que denominó ‘novela colectiva’, ha sido reiteradamente comparada con el periodista polaco Ryszard Kapuscinsky. No tanto por su estilo narrativo, -aunque amos utilizan en sus historias el montaje documental- sino por su preocupación por la historia de los más desfavorecidos. Alexievich utiliza un registro muy propio, al que recurre en toda su literatura, que consiste en dejar que surjan las voces y vivencias de los hombres y mujeres que forman la sociedad surgida de la revolución bolchevique del 17, lo que ella denomina el ‘homo sovieticus’. Su primer libro, La guerra no tiene rostro de mujer, publicado este año en España, fue concluido en 1983 pero su crudeza y su nuevo enfoque sobre el heroísmo soviético durante la Segunda Guerra Mundial, retrasaron su publicación hasta unos años más tarde, coincidiendo con el inicio de la apertura política en la URSS y los primeros pasos de la ‘perestroika’ de Gorbachov. Desde ese primer libro, toda la obra de Alexiévich supone una profunda revisión de la narrativa tradicional sobre los mitos del mundo soviético, centrándola en el discurso individual de voces personales que hablan de sufrimiento, de coraje y de muerte, y que construyen en formato coral una interpretación crítica de las distintas tragedias que han marcado la historia soviética. En el 89 se publicó Los chicos de cinc sobre la guerra en Afganistán, vista por las madres de los soldados que recibieron a sus hijos en los ataúdes de zinc el ejército; en el 93, Cautivados por la muerte, sobre los suicidios que produjo el derrumbe de la URSS y la incapacidad de miles de personas para hacer frente al final del mundo socialista. En el 97, Voces de Chernóbil; y en 2014 El fin del homo sovieticus, publicado en España también este año: “ahora vivimos en distintos Estados, hablamos en distintas lenguas, pero somos inconfundibles, nos reconocen en seguida. Todos nosotros somos hijos del socialismo”, asegura la bielorrusa Alexievich, que no ha podido ver aún su obra publicada en su país, con cuyo gobierno -el del presidente bielorruso Alexandr Lukashenko- siempre fue muy crítica.

Svetlana Alexandrova Alexievich [nacida el 31 de mayo de 1948 en Stanislav, Ucrania, en la antigua Unión Soviética] es una escritora y periodista bielorrusa que escribe en lengua rusa, y que fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 2015. Hija de un maestro bielorruso y una maestra ucraniana, estudió periodismo en la Universidad de Minsk desde 1967 y trabajó en el periódico y en la escuela local de Biaroza como profesora de historia y de alemán, compartiendo enseñanza y periodismo, decantándose finalmente por el ejercicio de la profesión, trabajando en distintas publicaciones bielorrusas, y optando finalmente por la literatura, gracias al apoyo el escritor bielorruso Alés Adamóvic. Para escribir sus libros ha viajado por todos los países que integraban la antigua Unión Soviética.