Mariano José de Larra: “El acierto es el único medio de hacer cesar mis críticas, porque en cuanto a alabar, no es mi misión; ni creo que merece alabanza el que hace su deber”.

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Larra se veía a sí mismo, como un hombre con la misión sagrada de ejercer la permanente denuncia de los abusos, injusticias y desaciertos del poder y de las clases que lo controlaban y dirigían. Asombra aún hoy la enormidad y alcance de su talento para la crítica y la denuncia, realizadas –como era tradición en la época- al amparo de pesudónimos que no protegían su identidad. El periodismo de Larra ha sido considerado por Iris M. Zabala como “la expresión del romanticismo democrático en acción”. Su obra ha de entenderse el contexto de la crítica a la política de las Cortes recién nacidas tras la ‘Década ominosa? (1823-1833), y de la Primera Guerra Carlista (1833-1840). Larra coloca a España en el centro de su crítica. Fue un extraordinario articulista, dotado de una gran claridad en sus diagnósticos y un extraordinario vigor literario. Desde la prensa combatió implacablemente la organización del Estado, el absolutismo y el carlismo, mientras se burlaba con irreverencia de la sociedad española de su tiempo. Los males de España, los de sus políticos, militares, clases dirigentes y funcionarios son el asunto recurrente de su obra crítica y satírica. Muy descontento con el rumbo del país y con el conformismo y arribismo de sus prohombres, escribió artículos críticos, se opuso desde el periodismo a todo tipo de censura y a la pena de muerte, y fue muy beligerante con el pretendiente carlista. Su crítica a los funcionarios, el famoso “vuelva usted mañana”, es aún hoy recordado. A partir de su incorporación al periódico ‘El Español’, la preocupación por la política dominará la mayoría de sus escritos, en los que apoyó al gobierno Mendizábal, hasta que la aplicación de la desamortización demuestra a Larra que los intereses del Gobierno no coinciden con los de los más necesitados. En 1836, desencantado con los resultados de la política de Mendizábal, y tras la caída de su gobierno, decidió incorporarse a los moderados, resultando elegido diputado por Ávila, aunque el Motín de La Granja del 12 de agosto, que restaura la Constitución de 1812, impidió que tomara posesión de su escaño.

Su creciente disconformidad con la situación política española y su separación de Dolores Armijo, su amante, encaminaron su tradicional ironía hacia el pesimismo. Siempre intentó volver con Armijo, por la que había abandonado a su mujer, Josefa Wetoret Velasco, y a sus hijos. La noche del 13 de febrero de 1837 Dolores Armijo y su cuñada, le visitaron en su casa de la madrileña calle Santa Clara, para advertirle de que no existía ninguna posibilidad de recomponer la relación. Larra se suicidó de un pistoletazo en la sien derecha cuando las mujeres salieron de su casa. Tenía veintisiete años.

Mariano José de Larra y Sánchez de Castro [Madrid, 24 de marzo de 1809-Madrid, 13 de febrero de 1837] fue un escritor, periodista y político español, considerado hoy como uno de los más importantes exponentes del Romanticismo español, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro. Periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, escribió amparado en los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El Pobrecito Hablador, y publicó en prensa dos centenares de artículos a lo largo de tan sólo ocho años,  además de escribir la novela histórica ‘El doncel de don Enrique el Doliente’ y la tragedia ‘Macías’. Se suicidó con tan sólo 27 años de edad.