¡Suéltame, pasado!

por | 02 febrero, 2021 | Barricada y media

Casado y García Egea están aprendiendo mucho de Sánchez e Iván Redondo en lo de vender humo, pero eso no significa que les vaya a salir tan bien como al socialista. En los últimos días de la campaña catalana, Casado soltó aquel florilegio del recién converso a la magnanimidad universal, como pidiendo disculpas por la actuación del PP en los días álgidos del procés, el referéndum y la Declaración Unilateral de Independencia. En realidad, lo suyo habría más bien sido pedir disculpas por la ausencia de actuación alguna. Quedo raro desmarcarse de la respuesta del PP al referéndum en plena campaña, y es lo que tiene actuar siempre mirando los sondeos, que tienes que ser muy muy cínico y estar dispuesto a vender a tu madre al diablo.

No creo que Casado estuviera dispuesto a vender a su señora madre, pero parece que sí a su padre putativo, Mariano Rajoy, al que ayer dio la puntilla definitiva, rompiendo incluso con la casa familiar en Génova, 13. La sede nacional del PP se cerrará y el partido se mudará de sitio, al parecer  porque Casado no quiere seguir en una sede cuyas reformas se investigan en los juzgados, por haber sido pagadas con dinero rarito. El presidente del PP pretende romper con el imperfecto pretérito  –como  aquella ‘Indomable’ de Les Luthier, una mujer de vida ligera atrapada por su pasado- y no para de propinarle sopapos al pasado en cuestión, a ver si cede.

Lo de dejar Génova puede ser muy simbólico,  pero lo cierto es –lo sane cualquiera que haya hecho frente a una mudanza– es poco práctico y muy estresante. Lo más probable es que al final por muy lejos que se vayan la historia les persiga y no los suelte. Por eso, este rollito simbólico postelectoral parece más bien un apañito sorpresa de los que se le ocurren al panocho Egea para justificar una operación de más calado, de la que se habla en los mentideros capitalinos desde hace días: el dinámico dúo pepero no sólo va a abandonar el predio y matar al padre, incluso quiere cambiarse el apellido. Casado acaricia la idea de dar forma a lo que podría ser una recomposición de la derecha, bajo un nuevo nombre, y con nuevos aliados: algún partidete regionalista y lo que queda del C’s de Rivera. En cuanto a Arrimadas, Cuadrado y Espejo, que se vayan a pedir consuelo –y pronósticos favorables del CIS– a Iván Redondo, que con eso van bien pagados hasta la debacle final. 

Para empezar a quitarse el peso de la herencia, Casado ha dicho que tanto el cómo los suyos dejarán de dar explicaciones sobre los casos de corrupción del PP, a los que culpa del retroceso electoral. Pero no porque el personal este cansado de mamandurrias varias, sino por una pérfida maquinación conjunta de la Fiscalía –que sacó precisamente ahora lo de las obritas pagadas en ‘b’-, de la tele peleona de Maria Rosa y del genio de Tezanos para la alta cocina de fusión. Puede que tenga razón Casado, y el PP sufra las consecuencias de una confabulación. Pero eso no quita que el partido arrastre como bolas de plomo las andanzas de Luis ‘el cabrón’, el caso Kitchen, la red Púnica, el affaire Lezo o el juicio por diez años de sobornos en Boadilla del Monte. No basta con mirar para otro lado para que todo eso desaparezca por ensalmo. Ni cambiando de residencia y de apellido. El olvido funciona si te vas a vivir a otro lugar bajo una identidad falsa, pero no si lo haces con anuncio previo y a la vista de millones de pares de ojos españoles, y encima con Cayetana recordándote a gritos que además de ser hijo de tu historia eres un incompetente de tomo y lomo y muy señor mío.

El PSOE ha aprovechado el desconcierto para pedir al PP y a Arrimadas que rompan con Vox en ayuntamientos y regiones. Por pedir que no quede: a mí también me parece necesario que rompan y dejen gobernar a quien gana. Pero es tan improbable que eso ocurra como que Sánchez le dé un ataque de lucidez y se aparte de Podemos (por cierto… Monedero investigado, por lo mismo que Bárcenas, pero en criollo) y corte definitivamente con la tropa ‘bildu/indepe’, las patas dos y tres del taburete de tres patas que le sostiene. 

Que no sea por no decirlo: uno tiene la impresión de que Sánchez y los secesionistas se están repartiendo sin demasiada bronca el territorio; el trozo grande de la tarta para el PSOE, y a cambio referéndum pactado en Cataluña para pagar los servicios prestados a  aragoneses y rufianes. Démonos tiempo, y no mucho.