El Gobierno y su leal oposición en el Gobierno

por | 01 febrero, 2021 | Barricada y media

Ocurrió la semana pasada, el miércoles, en el Congreso y a puerta cerrada: se reunieron PSOE y Unidas Podemos, para intentar poner fin a la reyerta permanente con publicidad y alevosía en la que se ha convertido en los últimos meses el pacto de Gobierno. Por el PSOE están Adriana Lastra, la ministra María Jesús Montero, el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños, y Rafael Simancas. Encabeza la tropa de Podemos, más revuelta y numerosa, la ministra Irene Montero, y la acompañan el portavoz Echenique, los secretarios de Estado de Pablo Iglesias, Nacho Álvarez e Ione Belarra, el Secretario general del PCE, Enrique Santiago, y Jaume Asens, que representa a En común podems.

La bronca viene de lejos, y tiene varios episodios destacados, pero el tono general es que el PSOE cuestiona que Podemos juegue a estar en el Gobierno y la oposición al mismo tiempo, y desde Podemos se asegura que es el PSOE el que se actúa como si tuviera mayoría absoluta y no los necesitara. Al final, la reunión se convierte en un catalógo de afrentas y deslealtades por ambas partes: “Habeís sido muy desleales”, “Ustedes más”. “Las feministas del PSOE me ponen tuits…”, “Van por libre, y además empezasteis vosotros”.

Ningún reproche conduce a ninguna parte, pero nadie habla de romper nada. No se explicita, pero Podemos seguirá jugando su juego de estar en la oposición y en el Gobierno al mismo tiempo, reclamando que es la única izquierda, y el PSOE seguirá haciendo lo que sus ministros económicos decidan. Excepto si el PSOE fuerza el cálculo de las pensiones en 35 años y no en 25 como está ahora, porque esa es la línea roja que Podemos deja claro que no está dispuesto a pasar. Podemos seguirá jugando su juego de estar en la oposición y en el Gobierno al mismo tiempo

Es curioso que Podemos elija ya –a apenas un año de su acuerdo con el PSOE, ese acuerdo imposible que iba a dejar a Pedro Sánchez sin dormir- cuál va a ser el motivo de su futura ruptura con el PSOE. Serán la reforma del sistema de pensiones. Una reforma que los socialistas –sí o sí- tendrán que enfrentar en algún momento, probablemente antes de que concluya esta legislatura, o si no, cuando la relación entre deuda y PIB se dispare, y haya que reformular las cuentas del Estado. Podemos sabe que está retrocediendo electoralmente, sabe que en Cataluña el PSOE va a rascarle votos, sabe que su presencia en el Gobierno les desgasta electoralmente, y que tras la pandemia muchas cosas van a cambiar.

Ya han elegido ya cual va a ser el motivo de romper el gobierno. No será el precio de la luz, ni los desplantes de la vicepresidenta Calviño, ni la monarquía, ni el futuro de los ‘indepes’ presos o la reforma constitucional. Serán las pensiones, porque sólo las pensiones pueden devolver a Podemos la impronta social del 15-M. Sólo las pensiones pueden llegar a movilizar a la sociedad española y devolver algo de lustre a un partido reivindicativo que se crece en la movilización y en la protesta, no en la gestión de la tele o el Centro Nacional de inteligencia, esas cosas que fascinan a Iglesias y le hacen soñar con el verdadero poder, pero no fan votos. 

Ahora falta saber si el PSOE cederá con las pensiones o no lo hará. Aunque hay aún mucho tiempo por delante para tener que decidir. Por lo menos hasta que pase la pandemia, y llegue el momento de hacer balance. Hasta entonces, el Gobierno y su leal oposición en el Gobierno seguirán con su baile.