Norman Mailer: “Todo el periodismo es ficción y la mayor parte de él, ficción horrorosa”.

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Inclinado al periodismo y la intervención política, como tantos otros escritores estadounidenses de su generación, Mailer fundo en 1956, el semanario neoyorquino ‘The Village Voice’, en el que publicó algunos de sus más celebrados reportajes, entre ellos el muy conocido El negro blanco: reflexiones superficiales sobre el hipster, un texto periodístico con formato de reportaje-ensayo, y tono incendiario, en el que se planteaba una visión de los problemas raciales que exaltaba la violencia. También tuvieron gran difusión y alcance sus crónicas sobre el terreno de las convenciones demócratas y republicanas de 1960 y 1964, (siguió cubriéndolas hasta 1996) que fueron recogidas parcialmente en Los papeles presidenciales. Esos trabajos y el asombroso reportaje sobre la marcha pacifista al Pentágono en protesta por la Guerra de Vietnam –Los ejércitos de la noche-,  le convirtieron, en palabras de Robert Lowell, en “el mejor periodista de América”, un periodista comprometido con la administración Kennedy, a la que defendió, pero significado sobre todo por su postura contra la Guerra de Vietnam, por la crítica feroz al resto de los presidentes estadounidenses, y por una vida pública y privada salvaje y contradictoria, en la que defendió posiciones radicales, mientras desafiaba a sus colegas literatos y periodistas, incluso a Truman Capote, el único al que realmente admiraba-, llegando a agredir a Gore Vidal, o a apuñalar a su segunda mujer, Adele Morales. Hombre obsesionado por su propia masculinidad, como también le ocurrió a Ernest Hemingway- Mailer matrimonió seis veces, y tuvo nueve hijos. Contrario al control de la natalidad y crítico del feminismo, Mailer fue también un apasionado seguidor de Muhammad Ali, con el que viajó en 1973 a Kinshasa para presenciar el combate contra Foreman. Su crónica sobre este encuentro es considerada la obra maestra del periodismo deportivo.

Su idea de que el periodismo es ficción –constructo-, no es sólo una de sus boutades de provocador: encaja con la idea del construccionismo social, planteada en 1966 por los sociólogos Peter L. Berger y Thomas Luckmann, y abrió la puerta al nuevo periodismo de Tom Wolfe y su cuadra –con quienes tampoco logró congeniar Mailer- en el que lo importante no son los hechos en sí, sino la forma en que se narran, y lo que el narrador considera sobre ellos. 

Norman Mailer [Long Branch, New Jersey, 1923 – Nueva York, 2007], escritor, periodista, ensayista, dramaturgo, y activista político estadounidense. Está considerado junto a Truman Capote, el gran innovador del periodismo literario. Estudió en las universidades de Harvard y de la Sorbona. Su alistamiento forzoso en el ejército (intentó librarse de la guerra declarándose objetor de conciencia, pero fue reclutado), ispiró su más conocida novela, de carácter naturalista,  Los desnudos y los muertos (1948), una de las mejores nunca escritas sobre la II Guerra Mundial. Mailer escribió además otras novelas como Costa bárbara (1951), El parque de los ciervos (1955), Un sueño americano (1964), Noches de la antigüedad (1983), que debía ser la primera novela de una trilogía sobre Egipto, Los tipos duros no bailan (1984), una historia de detectives que fue llevada al cine, y El fantasma de Harlot (1991), sobre la CIA. Entre sus ensayos cabe destacar El negro blanco (1958), Miami y el sitio de Chicago (1968) y El prisionero del sexo (1971), una crítica del feminismo radical de la época. También tuvo mucho éxito con Un fuego en la luna (1971), sobre la carrera espacial a La Luna. En su obra Los ejércitos de la noche (1968), contó la marcha hasta el Pentágono en protesta por la guerra de Vietnam, ganando con ella el Premio Nacional del Libro. Además obtuvo el premio Pulitzer por el conjunto de sus ensayos y por La canción del verdugo (1979), basada en la muerte del asesino Gary Gilmore, al que logró sacar en libertad condicional de la cárcel, dónde volvió tras otro asesinato, uno de los episodios críticos en su vida de activista. Tanto en su ficción como en sus ensayos, Mailer se muestra muy crítico con el totalitarismo de las estructuras de poder en Estados Unidos durante el siglo XX, plasmando su descontento y amargura ante la sociedad. También fue guionista, director y actor en varias películas.