Artemus Ward: “Dicen que la prensa fue la palanca con la que Arquímedes movió el mundo…”

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Ward, uno de los más conocidos humoristas del siglo XIX en Estados Unidos, refleja la idea –muy extendida en la época- de que la prensa ejercía una trascendental influencia en la gestión y control de los asuntos públicos, por su capacidad de movilizar a los ciudadanos frente a los abusos y las injusticias. Probablemente los periódicos fueran la palanca con la que se mueve el mundo, en una sociedad ideal en la que se considerara el ejercicio de la democracia y la independencia de los medios escritos como elementos fundamentales de un mundo libre. Sin embargo, a pesar de que esa percepción estaba extendida en muchos lugares, heredada de la idealización de Thomas Jefferson sobre la libertad de prensa, los periódicos estadounidenses de finales del XIX respondían claramente a intereses políticos y económicos muy concretos, entre ellos los relacionados con la Guerra de Secesión, la colonización del Oeste y la extensión de las líneas ferroviarias. Ward, consumado humorista, fue también crítico con ese periodismo pegado a los negocios y a los intereses de las grandes compañías, y en muchas de sus conferencias más difícilmente controlables que sus escritos en los periódicos- censuro con acritud no exenta de su caustico y excéntrico sentido del humor, a medios y a periodistas.

Artemus Ward, seudónimo de Charles Farrar Browne [Waterford, Maine, 1834 – Southampton, 1867.] Uno de los más populares humoristas estadounidenses del siglo XIX. Comenzó su vida como compositor y ocasional colaborador en revistas, diarios y semanarios de la prensa local. En 1858, se publicó en The Plain Dealer (Cleveland, Ohio) el primero de los artículos de la serie ‘Sala de Artemus’, que una vez recopilada en libro, alcanzaría extraordinaria popularidad en América e Inglaterra. En 1860, se convirtió en editor de la revista Vanity Fair, un semanario humorístico de Nueva York, que resultaría un fracaso. Casi al mismo tiempo, y para ganarse la vida, Ward comenzó a ejercer como conferenciante ambulante y, gracias a su humor excéntrico y muy divertido, atrajo a grandes audiencias. Artemus Ward, fue el autor preferido de Abraham Lincoln, presidente estadounidense que se enfrentó a los estados esclavistas del Sur en la Guerra de Secesión norteamericana. Antes de la presentación de la Proclamación de Emancipación a su gabinete, Lincoln leyó el último artículo de Artemus, ‘Indignación en Útica’. También Mark Twain fue un gran admirador y seguidor de Ward. En 1866, Ward, visitó Inglaterra, donde sus conferencias fueron muy populares y concitaban la asistencia de multitudes. En la primavera 1867, Ward contrajo una tuberculosis que no fue capaz de atajar, y que acabó con su fallecimiento en Southampton, donde fue enterrado, aunque sus restos serían trasladados el año siguiente a su tierra natal de Maine, en los Estados Unidos.