La espantada

por | 14 enero, 2021 | Barricada y media

Sobre las doce del mediodía, comenzó a correrse por los pasillos del Parlamento la noticia de que Sandra Domínguez había presentado en el registro de Teobaldo Power un oficio dirigido a la Mesa de la Cámara solicitando abandonar el grupo Nueva Canarias. Se tardaron varios minutos en poder confirmar si se trataba de un rumor o iba en serio, porque la noticia de que iba a mudase con armas y equipo al Grupo de los no adscritos, había sido previamente desmentida por portavoces oficiosos del Grupo Parlamentario de Nueva Canarias, durante los dos últimos días y esa misma mañana. El registro informatizado del Parlamento tardó varias horas en recoger el ingreso del documento presentado por la diputada, pero antes de las doce y media la noticia ya había saltado a los medios digitales, provocando un auténtico revuelo.

La renuncia de Sandra Domínguez a continuar como diputada de Nueva Canarias supone de hecho la pérdida de un diputado para el Gobierno, pero el gobierno mantiene aún su mayoría. Una mayoría un poco más justa, pero mayoría a fin de cuentas. A pesar de los reiterados rumores y comentarios sobre la posibilidad de una moción de censura que cambie el Gobierno regional, y que circularon ayer durante todo el día, esa opción no es en absoluto creíble. Para que llegara a materializarse, tendría que producirse un poco probable alineamiento de intereses: que Sandra Domínguez tuviera algún interés en dinamitar el Gobierno regional (su decisión de abandonar Nueva Canarias responde a una operación local que empieza y acaba en Fuerteventura), que los diputados del grupo Ciudadanos se sumaran a una operación de censura (al menos uno de los dos) y que Casimiro Curbelo decidiera enfrentarse al PSOE Canario y a Pedro Sánchez, una hipótesis que no parece tener mucho fundamento: ¿Qué ganaría Curbelo dejando el cuatripartito florido para entrar a formar parte de un pacto enfrentado a Madrid y con tres partidos o cuatro partidos y uno o dos diputados libres? Más dolores de cabeza, probablemente.

Pero incluso en la hipótesis de que ese alineamiento planetario llegara a producirse, el presidente Ángel Víctor Torres cuenta con un mecanismo para desbaratarlo. En el momento en que se oliera la tostada -y en Canarias está demostrado que cualquier operación política que se quiera montar en secreto la saben al minuto hasta los taxistas-, Ángel Víctor Torres podría convocar elecciones anticipadas, una prerrogativa presidencial que le otorga el nuevo Estatuto. Supongo que esa opción es suficientemente disuasoria: porque… ¿A quién beneficiarían hoy unas nuevas elecciones? Pues quizá a nadie… sabido es que las carga el diablo.

Aquí lo que de verdad ha ocurrido no es que se prepare una censura con Torres como objetivo –esa es una especie hipotética, alimentada por escenificaciones como el almuerzo de Román en La Gioconda en busca de supuestos aliados- sino que hay bastantes posibilidades de que prospere un cambio en la presidencia del Cabildo en Fuerteventura, y quizá en otras tres corporaciones locales de la isla. Es la reacción de Román, queriendo imponerse a la mayoría del grupo insular NC-AMF, que no quiere continuar manteniendo a Blas Acosta en la Presidencia, lo que ha provocado que Sandra Domínguez abandone el grupo parlamentario de Nueva Canarias. Es un asunto interno de Román y su grupo, es el fracaso de una estrategia de alianzas a la ligera con todo el que sume un voto, que Román emprende cada nuevo proceso electoral (con Coalición Canaria incluso, en las elecciones generales), para no cumplir luego con los compromisos adquiridos. En el caso de Fuerteventura, con el compromiso de hacer lo que la mayoría del grupo insular CN-AMF decidiera. En el de San Bartolome, quitando a la única concejal de Ciudadanos sus competencias más importantes –Tráfico y Policía Local- para dárselas a Samuel Henríquez, de Nueva Canarias. En el caso del acuerdo con Coalición, negándose a cumplir el acuerdo de sustituir a Pedro Quevedo por María Fernández en el tercer año de la legislatura. ¿Qué aún no ha ocurrido eso? Bueno, sólo hay que esperar: es cuestión de tiempo.