La carretilla de Noemí Santana

por | 20 enero, 2021 | Crónicas canallas

A la consejera sólo se le conocen dos actividades laborales antes de ser nombrada consejera. La de diputada, y la de administrativa en la Sociedad Ferrocarriles de Gran Canaria, S.A.. una empresa pública donde la colocó en su día Román Rodríguez, cuando aún era ella una prometedora militante de Nueva Canarias

A la consejera sólo se le conocen dos actividades laborales antes de ser nombrada consejera. La de diputada, y la de administrativa en la Sociedad Ferrocarriles de Gran Canaria, S.A.. una empresa pública donde la colocó en su día Román Rodríguez, cuando aún era ella una prometedora militante de Nueva Canarias

Noemí Santana ha vuelto a encender las redes –una de sus especialidades- con una pelea a cuenta del grado de ejecución de las ayudas de la Dependencia. El martes subió a twitter un folio con análisis de las cifras, para demostrar que su gestión al frente de esa Consejería suya, tan pomposamente declarada como de ‘Derechos Sociales’, ha logrado mejorarlas sustancialmente en el año y medio que ella la ocupa. Lo hizo para responder a las cifras del Diputado del Común, Rafael Yanes, que adelantó algunos de los datos del informe sobre Dependencia que prepara para el próximo mes de marzo, y en el que se demuestra que en estos momentos mueren en Canarias más ancianos esperando cobrar las ayudas por Dependencia que han solicitado, que las que fallecen –de todas las edades- como consecuencia de la Covid-19.

Santana, que nos vende continuamente desde sus redes el enorme éxito que supone su gestión- no sólo contestó con un tuit. Su gabinete de prensa logró colocarla el mismo martes en Buenas Tardes Canarias, para explicar desde allí lo bien que está todo desde que ella y su equipo se ocupan de los ‘derechos sociales´. No sólo volvió a presentar las mismas cifras triunfalistas, sino que bromeó entre risas con una metáfora bastante quinqui y mal traída, cuando se trata de retrasos y de muertes: vino a decir que a ella le gustaría “disponer de un Ferrari o un McLaren” para poder ir más rápido en la tramitación de solicitudes de acceso a las ayudas, pero que sólo dispone de “una carretilla” y que por eso no puede hacer más.

No entiendo yo el desprecio de Santana por la humilde y proletaria carretilla: Santana se define a sí misma en su perfil de twitter como “integrante de la clase obrera”, aunque en su biografía oficial, publicada en el Parlamento de Canarias, sólo se le conocen dos actividades laborales antes de ser nombrada consejera. Una es la de administrativa en la Sociedad Ferrocarriles de Gran Canaria, S.A. –una empresa pública donde la colocó en su día Román Rodríguez, cuando aún era ella una prometedora militante de Nueva Canarias, y en la que –a juzgar por el nombre de la Sociedad- seguro que no hubo nunca un excesivo curro, porque ferrocarriles tampoco abundan en la isla. La otra actividad laboral reconocida en su currículo es la de diputada en el Parlamento regional por Podemos, en la pasada legislatura, por la que cobraba al año 61.000 euros, una cantidad que tampoco parece ser muy de “integrante de la clase obrera”.

Quizá eso explique que Santana prefiera un deportivo a una herramienta de obrero que –la verdad- es que sí ha usado, sobre todo para llevar de un sitio a otro los datos, para presentarlos de la forma que más le conviene. Hacer gracietas a cuenta de personas que mueren sin recibir las ayudas después de años de haberlas solicitado, y en casi un millar de casos, incluso sin recibirlas después de que su consejería se las aprobara, demuestra un sentido del humor cuando menos un poco singular de nuestra “integrante de la clase obrera”.

En fin, que muy divertida con su gracia y desparpajo, aprovechó doña Noemí para responsabilizar de la situación que existe hoy a los que estaban antes. Tiene al menos razón en que los retrasos no son sólo culpa suya. Vienen de muy atrás, desde 2006, cuando se aprobó la ley. La responsabilidad es compartida por dos gobiernos de Paulino Rivero (uno de ellos en coalición con los socialistas), uno de Fernando Clavijo (año y medio en coalición con el PSOE) y este Gobierno de las flores que lleva ya año y medio de mandato. Pero cuando la anterior consejera de Asuntos Sociales fue reprobada en el Parlamento por no haber resuelto éste y otros problemas –con el voto entusiasta de Noemí Santana- nadie recordó desde la oposición que se trataba de una responsabilidad compartida. Ahora no es que no sólo no es compartida, es culpa de los que estaban antes. Porque –asegura la consejera- desde que ella gobierna, las cifras de atención han mejorado sustancialmente.

Es falso. Ella misma se descubre con las cifras que facilitó ayer en su tuit: muchos porcentajes de mejora, pero del tiempo de espera para obtener las ayudas no dice ni una palabra. Y no la dice porque los datos son contundentes. En este año que llevamos sufriendo la enfermedad, la Consejería de la señora Santana ha tardado 130 días más por año (hasta los 923 días en lista de espera, cuando la ley marca un máximo de 180 días), de lo que tardaba el año pasado en tramitar los expedientes. Ahora dirán que es por las condiciones más difíciles en las que se trabaja, como resultado de la enfermedad. Es posible, pero en el resto de España, la espera ha pasado de 426 días a 432, ha aumentado seis días más por la crisis sanitaria. En Canarias, se tarda ahora más de cuatro meses más que el año pasado.

Y en relación con las personas que mueren sin haber recibido las ayudas, hasta ayer se conocía –por las declaraciones del Diputado del Común- el dato sobrecogedor de un estudio de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, en el que se revela que entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2020 murieron esperando la Dependencia 2.747 ancianos, nueve cada día. Una cifra terrorífica que nos habla de mayores que pierden la vida en condiciones de absoluto abandono, solos y olvidados por todo el mundo. Cada vez son más frecuentes las intervenciones domiciliarias en las que se rescatan cadáveres de fallecidos, recogidos días después de morir, tras recibirse denuncias presentadas por sus vecinos. Es un verdadero horror al que nos estamos acostumbrando, como si se tratara de algo asimilable.

Y no lo es, por mucho que se intente minimizar la enormidad de lo que está ocurriendo: la consejera de Derechos Sociales nos dijo ayer que en 2020 ‘sólo’ han muerto esperando la prestación 991 personas. Tampoco eso es verdad, es sólo una forma falsaria de presentar la verdad, y los datos del Ministerio lo dejan perfectamente claro: Santana cuenta nada más que a quienes ya tienen concedida la ayuda y no la reciben, no al conjunto de las personas que la han solicitado. La página 101 del informe del Imserso que ella cita lo deja claro: en 2020 fallecieron esas 991 personas, pero también otras 2.220 personas que habían presentado la documentación para recibir las ayudas, y no recibieron respuesta: 3.211 mayores se extinguieron esperando una ayuda que habían solicitado desde hace años. En algunos casos desde hacía seis y siete años. No sé de qué diablos se ríe Noemí Santana en la tele canaria, mientras nuestros abuelos mueren esperando sus ayudas, y ella le echa la culpa a la carretilla.