Gallos

por | 13 diciembre, 2008 | Muy urgente

Es bien sabido que dos gallos no pueden compartir el mismo corral. Y aunque las peleas fueron ilegalizadas por la temprana Ley Canaria de Protección de los Animales, lo cierto es que se prodigan. Especialmente en el terrero de la política canaria. Cuando el combate se produce entre ejemplares de distinto corral, el público lo soporta y hasta lo entiende. Si la lucha es entre gallos hermanos, la militancia se posiciona, los simpatizantes se cabrean y el público general se asombra. Y, además, se entera de los pequeños o grandes trapos sucios que siempre se airean en medio de la pelea.

Lo que fue un pulso congresual entre Ángel Llanos y Cristina Tavío ha pasado a convertirse en una lucha sin cuartel. María Australia Navarro y Paulino Montesdecoa no llegaron a la pelea frontal porque Montesdeoca se vio forzado a renunciar, ante el implacable apoyo del aparato pepero a la candidata afín a Soria, que no dudo en utilizar los ceses en el BOC para dejar las cosas claras.

Cristina Tavío no tiene un Boletín Oficial de Canarias con el que segar a sus oponentes díscolos; pero al final encontró la aliada comprensión de Zerolo para poder forzar la dimisión de un cargo de confianza del PP, Luis Villegas, como director general de Empleo de Santa Cruz, con la radical oposición de Ángel Llanos, que ya le ha dado al cesante otro cargo de confianza, también con cargo a las depauperadas arcas municipales.

Todo ocurrió porque Villegas, hombre próximo a Llanos y encargado de la fiscalización de cuentas del PP tinerfeño, afirmó públicamente antes del congreso insular que los fondos del partido se manejaban con absoluta discrecionalidad; acusando además al tercer hombre del PP tinerfeño, Antonio Alarcó, de no aportar al partido ni un solo euro de los asignados al grupo en el Cabildo de Tenerife. ¿Será Alarcó de la Santa Cofradía del Puño Cerrado?

A diferencia de Montesdeoca, Ángel Llanos no ha hecho mutis por el foro después del Congreso. Y reafirmó todas las acusaciones de Villegas, declarando el duelo servido. Y es aquí donde, a falta de un árbitro o moderador, salta al terrero alguien que puede decantar, si no la guerra, sí esta batalla municipal. No es Soria, que o ya no quiere o ya no puede, como podía hace solo un año. Es Zerolo: “Si el PP me dijera que tengo que cesar a un concejal del PP, estudiaría seriamente cesarlo, porque cogobierno con el PP”. Ha sido todo un ofrecimiento de firma a la señora que no puede firmar en boletín oficial alguno el cese de Ángel Llanos.

En fin, que si Soria no puede poner orden en su propio corral… ¿A quien pedirá la ayuda necesaria? ¿A Claudina Morales, a González Ortiz, a Zerolo o a Paulino (Rivero)? Uno o varios de ellos podrían detener la pelea soterrada que divide al PP canario. Pero ni Cospedal ni Rajoy pueden ya detener esa guerra.