Francisco Umbral: “Las facultades de periodismo son una mierda”.

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Ah!, Umbral. El hombre que quería hablar de su libro, el tipo capaz de tambalear con una sola frase toda una reputación. Un provocador inteligente, agrio y sin lealtades, pero admirado por muchos de los grandes, por su prosa de gran calidad literaria, sensibilidad y extraordinaria originalidad. Practicó un estilo muy suelto y asequible al público lector, muy pegado a la actualidad, pero plagado de metáforas y guiños impresionistas. Se convirtió en uno de los autores más leídos en España durante el último tercio del siglo pasado, y en un personaje esquivo e indefinible, que a pesar de su tristeza, parecía estar encantado de haberse conocido, y al que no le importaba lo más mínimo ser carne de polémica. Iconoclasta confeso, despreció siempre el periodismo académico, y también el rol de las facultades en la enseñanza del periodismo, aunque colaboró en alguna tesis sobre su propia escritura. Creía en el oficio más que en la profesión y fue uno de los escritores más importantes, leídos e influyentes de su tiempo, y una de las plumas más libres e independientes de la etapa democrática española.

Francisco Alejandro Pérez Martínez, conocido como Francisco Umbral Madrid, 11 de mayo de 19321 2 – Boadilla del Monte, Madrid, 28 de agosto de 2007] fue un  prolífico periodista, novelista, poeta y ensayista español, considerado por Miguel Delibes, que le descubrió y alentó su carrera, como “el escritor más renovador y original de la prosa hispánica actual”. Escolarizado a edad tardía, lector compulsivo desde joven,  trabajó como botones en un banco y se formó en la redacción del Norte de Castilla, aunque acabó escribiendo en distintos momentos en la práctica totalidad de las grandes cabeceras nacionales. Marcado por la temprana muerte de su hijo, fallecido de leucemia a los seis años, Umbral se convirtió en un personaje amargo, desencantado y mordaz.