Elena Poniatowska: “Voy a ser periodista hasta que me muera”

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Es frecuente que esta frase de una de las mejores novelistas en lengua española defina el compromiso con el oficio de miles de periodistas de todo el mundo, que se niegan a jubilarse incluso después de toda una vida dedicados a juntar letras. Casi todos los grandes periodistas de la prensa escrita –también muchos de los de la radio y la televisión- han continuado ejerciendo el oficio –como colaboradores, opinadores, columnistas, articulistas de fondo- hasta el mismo momento de no ser físicamente capaces de hacerlo, por enfermedad o muerte. Quizá por eso, se compara al periodismo con una suerte de sacerdocio cívico: uno no lo abandona mientras puede seguir ejerciéndolo. Se es periodista –como se es sacerdote, mientras se vive. Para las jóvenes generaciones que llegan al oficio, a veces más interesados en las nuevas tecnologías de la información, en los aspectos que tienen que ver con la comunicación o en una carrera en pos de la fama y el dinero, que en el compromiso cívico con los lectores, oyentes o televidentes, la sentencia de Poniatowska les resulte un poco extraterrestre. Pero es que para la mayoría de los grandes de este oficio, conocidos o no, el periodismo no es sólo una forma de ganarse la vida. Es también una forma de vivir la vida, de estar en ella. 

Elena Poniatowska. [París, 19 mayo 1932] Escritora, activista de izquierdas y periodista, hija del príncipe Jean Poniatowski y de la mexicana Paula Amor, Elena Poniatowska nació en Francia en el seno de un matrimonio de exiliados ricos, con los que emigró a México tras la invasión de Francia por las tropas alemanas en la segunda Guerra Mundial. Sobrina de la poetisa mexicana Pita Amor, heredó el título de princesa de Polonia, que siempre ha despreciado. Por sus escritos combativos y comprometidos, se la conoce como ‘La Princesa Roja’, y recibió en 2013 el premio Cervantes.