por Francisco Pomares | Dic 22, 2008 | Papel quemado
Me estreno en la normalidad con un viaje a Las Palmas. Parece fácil pero tiene sus trucos: después de un millón de lavados, centrifugados y tendidos, toda la ropa –incluso la nueva- sigue oliendo a chamusquina. Es un olor distinto al de una barbacoa o unos fuegos. Más...
por Francisco Pomares | Dic 21, 2008 | Papel quemado
Paola se enteró en Salamanca el mismo día, porque su madre es una lengüina y a pesar de mi insistencia en que no lo hiciera –o quizá precisamente por ello-, no logró contener las ganas de decírselo. A fin de cuentas todo había empezado en aquél enorme cuarto de baño...
por Francisco Pomares | Dic 20, 2008 | Papel quemado
Los primeros días nos instalamos en la casa de Piyi, dónde ahora viven sus padres cuando no están en La Palma. Hasta allí nos mudamos con poco ruido y menos maletas y con la incierta expectativa de que la provisionalidad sólo durase unos días. Cuando empezó a irse el...
por Francisco Pomares | Dic 19, 2008 | Papel quemado
Pili me manda la foto: ayer nos quedamos los dos fascinados mirando desde la ventana como la cuadrilla llena metódicamente el camión en apenas unos instantes con un cargamento de hojas tostadas. Han instalado un tubo articulado para hacer el desescombro, que baja...
por Francisco Pomares | Dic 18, 2008 | Papel quemado
Me duelen las manos. Esta mañana me he levantado con los dedos agarrotados y la extraña sensación de ser algunos años más viejo de lo que era anoche cuando me acosté. Y es que hasta hace no tanto, podía pasarme días haciendo cualquier trabajo manual sin resentirme. De...
por Francisco Pomares | Dic 14, 2008 | Papel quemado
Lo primero que uno aprende cuando sufre una catástrofe es para qué sirve un seguro: los seguros sirven para que uno se pelee con la aseguradora. Y cuanto mejor es el seguro, cuanto más perfecta es la póliza suscrita, más grande, larga y rastrera será la pelea. Siendo...