Hasta que pasen las elecciones

por | 24 octubre, 2026 | A babor

Policía desplegada frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz, durante el registro realizado por la UCO el pasado mes de mayo

El PSOE está muy ocupado con las elecciones. Tanto que no ha encontrado el momento de reunir la documentación que le reclama el juez Pedraz sobre los abogados y consultores contratados por el partido. Hay papeles dispersos, dificultades de recopilación, dudas sobre el secreto profesional y una campaña que atender. Organizar mítines resulta muy laborioso, sin duda. Lo que cuesta entender es que un partido que pretende seguir gobernando España espere que los jueces acomoden sus investigaciones a al calendario electoral de su secretario general.

Pedraz ha reprochado al PSOE que retrase artificialmente la entrega de documentación y ha ordenado cumplir sin más demora. El partido había consultado al Consejo General de la Abogacía sobre el alcance del secreto profesional, esperando que una gestión de su propia iniciativa pudiera dejar en suspenso un requerimiento judicial. El magistrado recuerda que ya ha excluido de su petición los contenidos confidenciales. Quiere conocer las contrataciones y comprobar los trabajos realizados. La sospecha es que dos abogados al servicio del PSOE pagaron a Leire. La sospecha no se despejará si el PSOE no entrega los documentos.

Algo parecido ocurre con el requerimiento del Supremo a los ministros Bolaños y Albares. El tribunal lleva mes y medio esperando la relación nominal de las más de 160.000 personas potencialmente afectadas por las medidas cautelares sobre el voto de los beneficiarios de la ley de nietos. La Administración proporcionó con diligencia y prontitud la cifra exacta de personas afectadas, pero se resiste a entregar la lista que la Sala solicita. El Supremo ha tenido que apercibir personalmente a los ministros, con advertencia de multas y posibles responsabilidades penales.

Bolaños sostiene que ha enviado todos los nombres disponibles en el registro digitalizado, y Albares asegura que sus consulados hacen cuanto pueden. Pero el tribunal considera incomprensible que la información siga sin llegar. Resulta difícil conciliar lo que ocurre con una Administración diligente, empeñada en facilitar la ejecución de las resoluciones judiciales. Y el retraso tiene consecuencias para los propios afectados: el Supremo advierte de que la inacción administrativa puede terminar impidiendo votar a quienes acrediten los requisitos exigidos.            A estas dos noticias se añade la información sobre las facturas que no aparecen en la documentación contable entregada por el PSOE a la Audiencia Nacional y también aquellas cuyos conceptos resultan ininteligibles. La UCO ha detectado lagunas al contrastar los documentos del partido con los remitidos por el Tribunal de Cuentas. La Guardia Civil trata de averiguar a dónde condice un galimatías de facturas en una causa sobre financiación irregular. Las facturas ausentes demuestran que logran información del partido que gobierna exige insistencia, comprobaciones y requerimientos. Parece que la transparencia funciona bastante mejor en los discursos que cuando se trata de entregar los papeles.

A mi juicio, todo esto conduce a una lectura política bastante clara: el PSOE quiere ganar tiempo. Llegar a las elecciones evitando que las investigaciones, los contratos, las cuentas y las explicaciones pendientes se conviertan en un asunto crucial de la campaña. Cada demora sirve a ese propósito, aunque después se escude en una justificación administrativa, corporativa o electoral. Hasta que pasen las elecciones, cualquier aclaración parece susceptible de ser prorrogada.

Mientras tanto, Pedro Sánchez cultiva una versión del populismo cada día más esclava del espectáculo. Los besos a su mujer, la exhibición de felicidad conyugal y el entretenimiento televisivo con la ayuda de su enchufado Broncano, ofrecen imágenes más manejables que una explicación sobre los requerimientos judiciales. El presidente conoce el valor de una escena que pueda circular durante días y ocupar conversaciones. La intimidad convertida en argumento electoral permite presentar como una historia de amor y resistencia lo que también exige respuestas políticas muy concretas.

Después de un mandato de los más escandalosos y crispados de los últimos años, la apuesta de los cabeza de huevo de Moncloa consiste en hacer que Sánchez vuelva a caerle bien a la gente. Recuperar la simpatía del personaje. Que se hable del beso, del gesto, de la ocurrencia. Que el candidato vuelva a ocupar el centro y consiga relegar a los márgenes las preguntas desagradables sobre su partido y su Gobierno.

Se puede discutir si esta estrategia le volverá a funcionar a Sánchez. Es difícil que su cabalgada logre una remontada que le permita seguir en el machito. Pero Sánchez es un superviviente nato. no hay nada escrito sobre lo que nos depara el futuro. Lo que empieza a resultar abrumador es el conjunto de indicios de que la transparencia ha quedado subordinada al calendario electoral. Pedraz espera documentos. El Supremo espera nombres. La UCO trata de completar las cuentas. Sánchez sigue buscando la imagen que cambie la conversación. Para los escenarios siempre hay tiempo. Para entregar los papeles, habrá que esperar a que pasen las elecciones.