H. P. Lovecraft: “El periodismo es un oficio fácil: cuestión de escribir lo que dicen los demás”

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Como otros muchos literatos de su tiempo,  Lovecraft despreciaba a los periodistas, a los que probablemente consideraba narradores sin talento ni recursos, y al periodismo norteamericano de principios del siglo XX, volcado profesionalmente de la difamación y el espectáculo. La consideración lovecraftiana del periodismo como un oficio fácil, en el que lo único que hay que hacer es repetir lo que otros cuentan, sigue estando vigente en muchos ámbitos incluso hoy. Y no sólo entre quienes creen que la función primordial de un periodista es ejercer de ‘notario’ de lo ocurre o de lo que se dice sobre lo que ocurre. También por parte de esos gabinetes de comunicación multiplicados hasta lo inverosímil que facilitan aún más la tarea de escribidor, evitando que deba recurrir a la transcripción de sus notas o grabaciones, dándole el trabajo ya completamente hecho.

En realidad, los mejores periodistas, los mas valorados por sus lectores y reconocidos por los manuales de historia del periodismo no han sido nunca los que escriben sobre lo que dicen otros, ni siquiera los que escriben sobre lo que hacen los demás, sino aquellos que han sido capaces de convertir sus crónicas y sus despachos –plagadas de frases de otros y de acontecimientos protagonizados por otros- en una reflexión íntima, personal y comprometida sobre los hechos del mundo y las vivencias de las gentes que viven en él. Los buenos periodistas son aquellos que logran que olvidemos que el periodismo no es literatura. Lovecraft habla, pues, de una raza de periodistas, que es la que hoy se prodiga en tertulias, programas de televisión y talk shwos. Probablemente, el maestro del terror cósmico nunca leyó una crónica de su contemporáneo John Reed.

Howard Phillips Lovecraft [Providence, Estados Unidos, 1890 – 1937] fue escritor de novelas y relatos de terror, generó que revisó hibridando con él algunos elementos de ciencia fición, y al que incorporó una mitología propia, el mundo de Cthulhu, todavía hoy visitado por otros autores del genero