El baile de los sondeos en pié de guerra

por | 24 abril, 2023 | A babor

A finales de noviembre del pasado año, todos los periódicos de las islas publicaban el cuarto Sociobarómetro del Gobierno de Canarias. Ya saben, ese encargo realizado a unos colegas por Román Rodríguez –según se nos dijo para poder afrontar con una base científica las decisiones políticas de esta legislatura- y que se ha venido pagando desde entonces con los impuestos de todos, sin que jamás se haya informado de las decisiones supuestamente adoptadas en base a esos sondeos. Originalmente se dijo que el Gobierno pagaría la mitad del coste de ese proyecto, y la otra mitad la pondría la UNED, o la Fundación de la UNED en Las Palmas, pero eso nunca se aclaró del todo, y todavía a día de hoy no hay confirmación alguna de que haya entrado dinero para financiar el Sociobarómetro de Román, al margen del que se paga con el presupuesto público. Pero bueno, no se trata de eso ahora…

La cosa es que aquél sondeo, que vaticinaba entonces una aplastante victoria del PSOE y un extraordinario crecimiento del partido de Román, fue calificado dos días después por sus propios redactores, los técnicos que lo habían realizado, como carente de la suficiente verosimilitud. En el propio documento presentado, los técnicos admitían que se necesitaría “un estudio electoral específico, con una batería de preguntas dirigidas a conocer el posicionamiento de los electores vinculados al hecho de votar, que van más allá de preguntar su mera intención de voto”, y que “en este momento no existe el contexto social, político y económico del momento electoral que en gran medida determina los resultados electorales ni existen candidaturas establecidas sobre las que pronunciarse [los electores], con conocimiento de los líderes que las han de encabezar”.

Presentación del sondeo del Sociobarómetro de Junio 2022

Presentación del Sondeo de TSA de Abril 2023

Ayer, el mismo equipo que realiza el Sociobarómetro de Román, dirigido por el mismo sociólogo –Juan del Río Alonso- presentaba una encuesta con 2.600 consultas, que –aunque ha reducido el número de votos que se asignan al PSOE- viene a decir casi lo mismo que dijo el Sociobarómetro entonces, y que sus propios responsables pusieron dos días después cautelarmente en barbecho. En esta ocasión, la encuesta, realizada por la empresa de Juan del Río -Técnicos en Socioanálisis S.L. (TSA)- entre el 3 y el 19 de abril de este año, se ha publicado tan sólo en Canarias 7, es de suponer que por haberla encargado ese periódico. Y –significativamente- se cuestionan sus pronósticos por los mismos motivos por los que se cuestionaban los del sondeo de finales de 2022: porque la muestra –dice la información publicada- “se realizó sin que estuvieran designados todos los candidatos al Parlamento, circunstancia que ha contribuido a la obtención de unos resultados bastante abiertos”.

Lo cierto es que son tan, pero tan abiertos, que el PSOE se mueve entre perder un diputado en relación con las elecciones de 2019 o ganar cuatro, una horquilla que supone hasta seis de los 70 diputados en liza, algo que convierte en muy poco fiable la presentación. Aún así, los pronósticos del sondeo logran exactamente el mismo objetivo que los del último realizado por el mismo equipo: dar por sentado la posibilidad de reedición del actual pacto de izquierdas –el Pacto de las flores– y esta vez sin necesidad siquiera de contar con la participación de los diputados gomeros de Curbelo. Eso se logra otorgando al PSOE cuatro diputados más, y a Nueva Canarias dos, que en realidad son tres, porque Nueva Canarias no se presenta en esta ocasión en Fuerteventura bajo el paraguas del partido local que le permitió ganar –y perder luego en la melé política de la legislatura- el escaño majorero.

La presentación es tan burda, que hasta en un editorial del periódico se aclara que las horquillas son excesivas, y que en sucesivas entregas del sondeo se irán acotando. Es un gesto para evitar implicarse demasiado en la propuesta de resultados que se plantea ahora desde TSA, como antes desde el Sociobarómetro. Pero la impresión que va quedando es la de una creciente pérdida de credibilidad de las empresas demoscópicas, cuyos trabajos se están convirtiendo -cada vez de una forma más obvia-, en un arma para el combate electoral.

El vienes se presenta en Tenerife otro sondeo realizado por la empresa de Narciso Michavilla -GAD3-, con ganada fama de cuadrar resultados desde hace ya años. Yo voy a esperar a ver que nos dicen, antes de creerme alguno de estos sondeos pagados y en pié de guerra.