Consejo de Europa: “Ni los empresarios ni los redactores son dueños de la información”

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Pocas sentencias definen con tanta rotundidad la esencia misma de la información, según se concibe en las sociedades democráticas. La información no es de las empresas, ni de los periodistas. Es un derecho del conjunto de los ciudadanos, y garantizar ese derecho debe ser el principal esfuerzo de los periodistas y las empresas dedicadas a la información. En los últimos tiempos, al socaire de una interpretación ultraliberal del rol de las empresas –que sería el de ganar dinero- se ha intentado depositar exclusivamente sobre el periodista el papel de guardián del derecho de todos a la información. Pero las empresas que se dedican a la información –o aquellas que dedicándose a otros aspectos de la comunicación incorporan programas o contenidos informativos- no pueden tener como primer objetivo hacer dinero con la información, igual que la función principal de los hospitales privados no es hacer dinero con la salud, sino salvar vidas y combatir la enfermedad. Cuando la empresa periodística pierde el sentido de su misión, se convierte en algo distinto. En cuanto a los periodistas, el mensaje del Consejo de Europa es explícito: si la información no es de su propiedad, no puede ser usada como si de un bien propio y privativo se tratara. Las noticias pertenecen a los lectores, oyentes y televidentes. Y un periodista no debe olvidarlo nunca.

El Consejo de Europa  [Constituido por el Tratado de Londres el 5 de mayo de 1949] es la más antigua de las organizaciones que persiguen los ideales de la integración europea, y es también la única de las organizaciones europeas que integra en su seno a la práctica totalidad de los Estados del continente. Se trata de una organización internacional de ámbito regional destinada a promover, mediante la cooperación de los estados de Europa, la configuración de un espacio político y jurídico común, basado en los valores de la democracia, los derechos humanos y el Imperio de la ley.