El ministro Torres acabó por admitir ayer –después de un día de silencioso silencio- que sí hubo una reunión con el PP el pasado 12 de agosto, desvelada ayer por el portavoz del PP, Miguel Tellado, después de que Chano Franquis insistiera en el Parlamento de Canarias en que se habían producido reuniones con Coalición y el PP para desatascar la Ley de Extranjería. Lo que no dijo Torres ayer, ni Franquis (porque no lo sabía) es que fue el propio Torres el que pidió insistentemente que la reunión se realizara con discreción y no se informara a los medios. Tanto Clavijo como Tellado mantuvieron su palabra de no revelar el encuentro, hasta que Franquis –con cierto despiste- reveló la existencia de esos contactos. Antes del encuentro del 12 de agosto, Clavijo convenció al Partido Popular de una propuesta nueva: plantear al PSOE que el Gobierno central se haga cargo de los menores de forma directa -en centros propios y con recursos propios-, cuando los centros de acogida de las regiones superaran en más del 50 por ciento su capacidad. Torres reconoció ayer que –tal y como se comprometió con sus interlocutores- pidió personalmente un estudio sobre los recursos para atención a menores inmigrantes disponibles en cada una de las regiones, y su grado de ocupación. Fue un trabajo efectivamente solicitado por Torres al Ministerio responsable de infancia, y que el Ministerio no ha concluido. Para explicar por qué no dio ninguna razón de los avances de la propuesta durante más de medio mes, Torres explicó ayer que hacer ese informe no es sencillo, aunque también dijo que el Gobierno Sánchez pretende disponer de esa evaluación del grado de ocupación de los recursos lo más pronto posible: “cada comunidad tiene su sistema de gestión, hay que diferenciar entre tutelados locales y menores no acompañados… pero estamos trabajando en buscar esa salida”, dijo el ministro, que también reconoció nuevos contactos con Clavijo y el PP el pasado fin de semana, y pidió que -mientras se prepara el informe- no se alimente el enfrentamiento y la ruptura. Cree Torres que la gente está cansada del debate migratorio y, que hay reducir la crispación y volver al diálogo, para no acabar en un conflicto jurídico entre el Gobierno de Canarias y el de Sánchez, que retrasaría las soluciones y podría “acabar de cualquier manera”.
Tiene razón Torres, pero conviene recordar que este llamamiento a la concordia y el acuerdo lo pronuncia el mismo ministro que calificó de ‘gilipollas’ a Tellado durante una reunión que grabó él mismo, y que por error mandó esa y otras grabaciones -alguna bastante comprometedora- al propio Tellado. Lo dice el mismo ministro el mismo ministro que lleva desde el bloqueo parlamentario de la Ley de Extranjería acusando al PP de comportamientos racistas y xenófobos, y exigiendo a Coalición que fuerce al PP a apoyar la ley, como si un partido que cuenta con una diputada en el Congreso tuviera más capacidad de influencia sobre el PP -137 diputados- de la que el PSOE -121 diputados- pueda tener sobre Junts y sus siete diputados.
Los argumentarios aguantan lo que sea, pero pretender que sea el PP el que le resuelva el problema de los menores a Sánchez, sin que el PSOE le acepte al PP siquiera el mínimo cambio en el proyecto de reforma de la Ley, es de un cinismo que aturde. Y pensar que el trabajo de convencer al PP lo tiene que hacer Coalición ya es de traca. En democracia es el Gobierno el que debe alcanzar acuerdos con la oposición para poder gobernar. No la oposición la que debe ayudar al Gobierno para que gobierne. Supongo que al PP le habría resultado más fácil apoyar la reforma de la Ley si se hubiera contado con ellos, en vez de pasarse meses metiéndolos en el mismo saco que Vox.
Mientras Torres pedía árnica sin renegar de sus secretos ni arrepentirse de sus baladronadas, Coalición anunciaba que ya no considera interlocutor válido al ministro, confirmando la quiebra de confianza, y Clavijo solicitaba comparecer urgentemente en el Parlamento europeo para pedir apoyo frente a una crisis que ya se reconoce prioritaria en Europa y que el director de Frontex calificaba ayer como “muy preocupante”, y para la que solicitaba recursos financieros y legales y voluntad política para atajarla.

Pedro Sanchez, durante el inicio del curso político, ayer miércoles, en el Instituto Cervantes en Madrid
Pero quien no quiere escuchar no escucha: Pedro Sánchez explicó ayer las prioridades del Gobierno en el inicio del nuevo curso político, y no mencionó ni de pasada la crisis humanitaria que se vive en las islas. Ni un comentario sobre la petición de auxilio de Canarias, sobre la decisión del Gobierno regional de acudir a la Justicia, sobre la saturación de los centros de acogida en las islas. Ni una palabra de aliento o consuelo a quienes se dejan la piel en las islas haciendo frente a una situación ya desbordada, ni un sólo anuncio de medidas para paliar el mayor drama humanitario al que se ha enfrentado el archipiélago en su historia reciente.














