Resaca de muertes

por | 14 febrero, 2023 | A babor

España fue el pasado año el segundo país europeo –sólo superado por Alemania- más afectado por el sorprendente incremento de muertes que trajo la pospandemia. Lo cierto es que el exceso de mortalidad en Europa sigue disparado y alcanzó en octubre su segundo mayor pico desde que hay registros -con 103.000 muertos en su semana álgida- frente a los 106.000 registrados en 2020, cuando se producían muertes masivas en pleno confinamiento. Alemania es de los países europeos el que más está sufriendo el impacto del frío, uno de los elementos que más influyen en los fallecimientos, igual que en las latitudes más bajas –en España, por ejemplo- se alcanzaron registros pavorosos el pasado verano, y a lo largo del año 2022 se produjo un ocho por ciento más de defunciones de las que estaban previstas. Más muertes que en 2021, en plena pandemia. ¿Chocante? Pues sí, y hay más: Baleares, Galicia y Canarias han sido las tres regiones españolas que han sufrido el pasado año más muertes de las que hubo en los años terribles de 2020 y 2021, aunque nadie hable del asunto. Es verdad, que la gente que muere no lo hace sólo como resultado de infecciones o enfermedades vinculadas al Covid, pero parece asombroso que –después de la histeria desatada por los medios y por la política durante la pandemia- hoy se silencie la realidad de que mueren más personas que entonces. De hecho, la mortalidad se ha disparado precisamente en las regiones en las que falleció menos gente durante 2020, y por lo tanto no han sufrido lo que los expertos denominan una inversión del efecto cosecha.

¿Efecto cosecha? Se trata de un término sin duda desagradable cuando hablamos de seres humanos que mueren, pero es muy descriptivo: cuando una enfermedad pandémica provoca una enorme mortalidad, es frecuente que ocurra porque adelanta el fallecimiento de personas cercanas a morir por otras causas. Eso, cuando pasa el tiempo, provoca que muera menos gente de la prevista en las etapas posteriores. En España, por ejemplo, el patrón tradicional de fallecimientos cambio en 2022: hubo un pico muy pronunciado en verano –fuimos de hecho el país europeo donde se produjeron más muertes en verano- y eso ha provocado que al llegar el invierno, los fallecidos sean menos.

Nadie dispone hoy de hipótesis sólidas sobre que es lo que está ocurriendo en los grandes países europeos, donde la mortalidad ha crecido muy por encima de lo previsto, a pesar de los datos ya dramáticos de 2020. Los expertos han acuñado otro término también muy gráfico: para explicar que en las regiones en las que hubo menos fallecidos en 20209 y 2021 ahora esté muriendo mucha más gente, hablan de efecto resaca. Un comportamiento que nadie logra explicarse: 2022 ha sido un pésimo año para Europa, con España como la segunda nación con peores datos de mortalidad, y con Canarias entre las tres regiones donde más gente ha muerto en 2022. Y no sólo por Covid, que sigue siendo la primera causa de las muertes que se registran en España, con casi un diez por ciento del total… también por todas las demás causas de mortalidad consecuencia de otras enfermedades. De Canarias no hay datos, pero debieran ser porcentualmente bastante similares a los del conjunto nacional

La mortalidad en 2022 en Europa: tercer año con picos extremos [Fuente: El Mundo]

Y ahora… la pregunta: ¿Ha escuchado usted algo de todo esto en algún lado? No, no hay datos oficiales accesibles. Después de dos años de información diaria, ya nadie se ocupa de contar lo que está pasando, ni de explicar si el Covid tiene o no tiene que ver con el aumento de las muertes. Desde un punto de vista sanitario, aunque sigue siendo la primera causa de fallecimientos en el país, no se sabe si el Covid está detrás de lo que está ocurriendo, pero sí que el exceso de mortalidad se produce personas mayores, a las que afectan más el frío y el calor. A eso se suman otras dos explicaciones: el impacto de las secuelas del Cóvid en personas ancianas –el llamado Covid persistente, aun muy poco estudiado-, y el deterioro de los sistemas asistenciales, que no se han recuperado del destrozo causado por la enfermedad, y no atienden como debieran a personas afectadas por dolencias crónicas.

Europa, España y Canarias están dejando que miles de mayores se sumen silenciosamente a la estadística de la muerte. Es un cierre miserable para el heroico y gigantesco esfuerzo realizado durante los dos años de Covid. Otra desidiosa vergüenza por la que sin duda seremos juzgados.