El desprecio por la función del periodista no es precisamente una tendencia nueva del poder. Pero la frase de Bismark puede entenderse también como una crítica razonada –y razonable- de la tendencia profesional a pontificar sobre todo aquello de lo que nos ocupamos, a creer que sabemos más de derecho que los abogados, más de medicina que los médicos y más de gobernación que los políticos. El periodista sería entonces un hombre capaz de triunfar en cualquier carrera, aunque no siempre en la suya.
Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen [Schönhausen, Magdeburgo, 01.04.1815- Friedrichsruh, 30.07.1898], fue un arisócrata prusiano identificado con los Júnkers y conocido por sus contemporáneos como ‘el canciller de Hierro’. Dirigió el proceso de unificación alemana, en beneficio de Prusia y del rey Guillermo de Hohenzollern -más tarde kaiser Guillermo I-, y en perjuicio de los intereses continentales de Austria y Francia. Su política exterior, basada en el equilibrio de poderes entre las potencias europeas y el aislamiento de Francia, retrasó el inicio de la guerra mundial, pero acabó por hacerla inevitable.














