Los contratos de Francisco Moreno

por | 20 febrero, 2024 | El enfoque

Detrás de la vistosa fachada de la tele de Francisco Moreno, la Audiencia de Cuentas de Canarias ha descubierto irregularidades y trapisondas varias. El presidente de la Audiencia, Pedro Pacheco, denunció ayer en el Parlamento que los dos últimos años auditados -2021 y 2022- evidencian una inadecuada planificación de los contratos durante el mandato como Administrador Único de Francisco Moreno, que provoco un elevado número de contratos que pasaban de un año a otro, adjudicados siempre a las mismas empresas o personas.

Pacheco recordó que fue una práctica advertida y ya denunciada años atrás al propio administrador, al que se pidió -tras analizar sus primeros años de gestión en el ente- que adoptara medidas de reorganización necesarias desde el momento en el que se asumió en 2018, por decisión del Gobierno, la gestión directa de los servicios informativos de la tele, que antes realizaban empresas colaboradoras.

Pacheco insistió también en la inexistencia de comprobación de la solvencia económica, financiera, técnica o profesional de las empresas adjudicatarias, que se percibe en la mayoría de los expedientes revisados por la Audiencia de Cuentas. Esa práctica supone un flagrante incumplimiento de la Ley de Contratos del Sector Público, que debe ser respetada por cualquier administración, empresa o entidad que funciona con presupuesto público, y que Moreno incumplió reiteradamente durante su mandato. Además, en la que podría ser la denuncia más grave realizada por la Audiencia, al menos en quince de las contrataciones temporales de la radio o la televisión analizadas, se incumplieron los principios de publicidad y concurrencia, produciéndose también contratos a trabajadores que ya habían desempeñado antes los mismos puesto con carácter temporal en la sociedad.

Con el paso de los meses desde su precipitada partida a Mediaset, el legado de Moreno en la tele empieza a quedar en entredicho.  El diputado Carlos Esther, fue ayer contundente al asegurar que “todo lo que no se debería hacer, se estaba haciendo”. Según Esther, eso demuestra que “una cosa es la televisión que ven los espectadores y otra muy distinta su gestión por dentro”.