Ganar

por | 09 julio, 2022 | A babor

No vamos a rasgarnos ahora las vestiduras por descubrir que a los partidos –y a quienes los dirigen- lo que de verdad les interesa es ganar y seguir en el machito, al margen de lo que luego hagan o dejen de hacer. Están ahí para ara ganar y seguir, y es comprensible que eso sea lo que de verdad les preocupe. Una gran parte de los actuales dirigentes políticos –no me atrevo a decir si serán o no la mayoría-  no tienen más recorrido profesional que el que han realizado en política, y perder es algo más que un fastidio. Para muchos, suponer el retorno a la ausencia de canonjías, el regreso al menú económico, y a veces al ostracismo y el paro. Es lógico que ganar les obsesione, aunque yo creo que deberían disimularlo.

El sanchismo se ha especializado en los últimos años en definir modelos de dirigencia que responden a la endeblez curricular. Para los ciudadanos, parece que es mejor que un político se haya dedicado a trabajar al margen de la política antes de decidirse a intervenir en lo público. Es razonable que quien ha de tomar decisiones que pueden cambiarte la vida, sepa primero en qué consiste la vida normal: levantarse a hora temprana para acudir al trabajo, desempeñar una profesión –ser maestra, o fontanero, comerciante, médico, guardia de seguridad, cajera de supermercado, mecánico, empresaria…- y tener que vivir, organizarse y pagar facturas con los resultados de ese trabajo, siendo todos los días sometido al escrutinio de los jefes, clientes, compañeros, alumnos o pacientes. Quien se ha dedicado sólo a la política como única actividad remunerada, es difícil que empatice realmente con las preocupaciones del común, a no ser que este provisto de un alma singularmente noble. Pero eso es difícil y contradictorio: disponer de un alma noble y dedicarse a la política no parece muy compatible.

Los partidos actuales están plagados de cargos orgánicos y públicos que no han hecho otra cosa en toda su vida más que militar en una o varias organizaciones políticas, formarse internamente en la captación de apoyos y la conspiración partidaria, participar en primarias en las que se aprende a destruir a los colegas y compañeros que compiten con uno, para finalmente colocarse en una lista y a partir de ahí no hacer más que resistir. Algo tiene esta política de ahora, que quien se engancha a vivir de ella sólo la deja voluntariamente después de jubilarse, y eso no siempre en todos los casos.

El portavoz socialista en el Congreso, el tinerfeño Héctor Pérez, es un claro representante de ese singular formato de vivir de y para lo público desde la tierna mocedad, que hoy define a tantos políticos: él mismo reconoce que sólo ha desarrollado su trayectoria profesional en empresa del sector turístico, en el área de reservas de establecimientos alojativos (eso quiere decir que hizo prácticas académicas en una recepción), que trabajó en el Hospital del NHS, en Surrey (de becario para estudiar inglés) y que luego fue contratado como técnico de proyecto en el Ayuntamiento de Guía de Isora (por el socialista Pedro Martín, que era entonces el alcalde). Y con 26 añitos, fue elegido concejal en el consistorio donde estuvo enchufado, y allí siguió doce años, para saltar en 2015 al Parlamento de Canarias, buscarse un hueco en la Mesa de la Cámara y tras ganar Pedro Sánchez la censura contra Rajoy, ser nombrado director de TourEspaña (donde debieron serle muy útiles sus prácticas en reservas), y finalmente Sánchez le nombró portavoz.

Una carrera de vértigo, que es la que le lleva el pasado jueves a dar una charleta en la Escuela de Verano que el PSOE celebró en el Hotel Santa Catalina. Y en ella le dijo a los jóvenes (y no tan jóvenes) afiliados del partido que no deben preocuparse por perder, que el PSOE seguirá en el poder municipal, regional y nacional, ganando una tras otra todas las elecciones. Don Héctor, que es un señor que a lo largo de toda su vida sólo se ha dedicado a la política, les explicó en qué consiste su trabajo y cuál es su mayor preocupación: les dijo que tomaran nota de la fecha “porque hoy les digo que vamos a ganar no solo las elecciones municipales y el Gobierno de Canarias sino también las generales de 2023”.

Todo el mundo tiene derecho a hacer sus pronósticos, y a desear que se cumplan sus deseos. Aunque es lamentable que el único discurso que hoy se transmite a los aspirantes al cursus honorum es que lo que lo que lo único que cuenta es ganar. Antes, para hacer carrera en el PSOE, había primero que leerse los nueve Cuadernos de Educación Popular de la chilena Marta Harnecker y afiliarse a la UGT. Y para eso hacía falta tener un trabajo.