El futuro de Curbelo

por | 18 febrero, 2023 | A babor

La política es algo cambiante, y resulta difícil hacer pronósticos de futuro. Incluso en los sitios más pequeños, la política es una disciplina escasamente previsible, con algunas excepciones: José Miguel Rodríguez Fraga, alcalde socialista de Adeje, lleva en el cargo 36 años. Si vuelve a presentarse en mayo –y nada hace prever que no será así- probablemente revalide su victoria hasta lograr 40 años de mandato. Como Franco. Cualquiera vecino de Adeje de menos de 50 años es hoy incapaz de recordar algo distinto al gobierno de Fraga en su ayuntamiento. A Casimiro Curbelo le ocurre lo mismo, lleva instalado en el poder político en La Gomera desde 1983, primero como alcalde de San Sebastián, y desde ocho años después –y de forma ininterrumpida, a pesar de haber cambiado de partido- como presidente del Cabildo insular. 32 años en el Cabildo, 40 como autoridad señera en la isla.

Tanto Rodríguez Fraga como Curbelo, si cuentan con el apoyo reiterado de los suyos es sin duda porque han sabido ganárselo. En los lugares chicos, la gente se conoce, aprecia el esfuerzo y la dedicación, agradece las decisiones que le son beneficiosas y relativiza los errores ajenos. La gente tiene memoria, y los medios y las redes menos impacto en la construcción de la imagen de las personas del que tienen en las zonas urbanas. Un caso de apoyo masivo y creciente como el de Curbelo sería hoy muy difícil en una gran ciudad, por ejemplo.

Su popularidad en La Gomera, y el enorme poder que ha logrado manejar en esta legislatura que ahora acaba, gracias al apoyo prestado a Ángel Víctor Torres para convertirlo en presidente, ha devuelto a Curbelo el aprecio de los mismos socialistas que antes se lo quitaron de encima como agua sucia, y le ha dado la oportunidad de exportar su modelo fuera de La Gomera. Lo intentó en 2019 en el Sur de Tenerife y fracasó, pedro logró levantarle al PSOE el millar de votos que obligaron a Pedro Martín a presentar una moción de censura para hacerse con la presidencia del Cabildo. Durante esta legislatura, Curbelo ha maniobrado para hacerse ver de nuevo en las islas grandes, perro su proyecto no es competir con los partidos mayores, sino colocarse en las tres ‘islas verdes’ de la provincia occidental. No ha encontrado aún la forma de entrar en La Palma, pero ha logrado cerrar un acuerdo con la nueva Asamblea Herreña de David Cabrera, una organización surgida de la división en la Agrupación Herreña por los errores cometidos por Belén Allende en la gestión del partido. El acuerdo implica un compromiso de apoyo mutuo electoral, y la incorporación de ambas formaciones en un grupo parlamentario común, respetando la absoluta autonomía de actuación en lo insular y –si me apuran- incluso en lo regional. Curbelo espera conseguir un diputado más con la incorporación herreña. No es seguro: Cabrera tiene que pelear con sus antiguos colegas de la Agrupación -y también con el PP- por ese puesto. No es seguro que lo logre, aunque esta bien posicionado. Curbelo tiene también que cuidar su propio territorio: la reciente visita de Torres a Venezuela y Cuba persigue sumar votos para levantarle a Curbelo su tercer diputado gomero. Con los cambios introducidos en el sistema de votación de los emigrantes españoles, podría ocurrir que Curbelo perdiera un diputado. Aunque Torres no es el único que esta trabajándose el voto de los gomeros de América (básicamente de Venezuela). Curbelo no ha dejado de hacerlo en toda la legislatura, y maneja su clientela con menos ruido y con más habilidad.

El problema realmente es si los futuros diputados de grupo curbelita serán necesarios para el próximo Gobierno. Han sido imprescindibles para consolidar un pacto de mayoría raspada, como el de las flores, o un posible pacto por la derecha, pero no serán necesarios en la hipótesis de un pacto más amplio, como el que podrían suscribir Coalición y el PSOE. Suponer que Torres contará con ellos en un Gobierno de ese tipo es mucho suponer, Torres no va a sacrificar lo que le toque a su propio predio por compensar lealtades ajenas, no es su estilo. Y esperar que lo haga Coalición después de cuatro años de viajar él por su cuenta, es también mucho pedir… Cubelo podría verse con cuatro diputados y no ser necesario para formar el próximo Gobierno. Y si ocurre eso en la próxima legislatura, para la siguiente tendría ya más de 70 años, y su proyecto personal de expansión por las islas dejará de tener ningún valor. Curbelo también se la juega en estas elecciones. Y probablemente ha elegido hacerlo apostando por la continuidad de un pacto –el de las flores– con muy escaso futuro.