Egoísmo occidental, farmacéuticas de vergüenza…

por | 15 diciembre, 2021 | El enfoque

Entre 50.000 y 150.000 personas siguen muriendo por covid cada semana en el mundo, mientras los países desarrollados continúan comprando cantidades ingentes de vacunas para pinchar con una tercera dosis para aumentar la inmunidad de sus ciudadanos. Las farmacéuticas Pfizer y Moderna han hecho su agosto en este último año de pandemia, logrando vender su vacuna hasta tres veces por cada uno de los ciudadanos del mundo desarrollado. Los errores en el cumplimiento de los compromisos de entrega de Astra Zeneca, una vacuna eficaz pero muchísimo más barata, han hecho que el preparado desaparezca como alternativa económica al enorme gasto que supone para los sistemas sanitarios occidentales inocular por tercera vez el preparado, mientras en África sólo se ha logrado vacunar a tres de cada cien personas, manteniendo en la más absoluta desprotección a los más vulnerables. Los países ricos siguen sin cumplir su compromiso de financiar la llegada de la inmunización a los países pobres. Pero lo realmente escandaloso es que ante una emergencia sanitaria mundial como la que se está viviendo, la patente de las vacunas no sea ya de dominio público.

Es inmoral que dos farmacéuticas controlen la producción, distribución y venta de todos los viales útiles. Pfizer, descubridor, productor y comercializador del medicamento más vendido del mundo, la Viagra, ensaya ahora un tratamiento experimental denominado Paxlovid, unas pastillas que reducen en casi un 90 por ciento los riesgos de hospitalización y muerte de los pacientes más vulnerables si se toma en los cinco primeros días tras la aparición de síntomas.

Un banco de inversiones estadounidense ha calculado que Pfizer podría ingresar más de 21.000 millones de euros en 2022 por las ventas de su nuevo medicamento contra la Covid, si se autoriza pronto su uso. Será uno de los fármacos más rentables de toda la historia, mientras miles de personas siguen muriendo en el mundo. La estupidez egoísta de los ricos alimenta la proliferación de variantes, consiente millones de muertes y sólo contribuye a enriquecer a dos empresas con beneficios escandalosos.