Albert Camus: “Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala.”

por | 12 septiembre, 2020 | Peor sería tener que trabajar

Camus fue un típico producto de la intelectualidad francesa criada en las colonias, un escritor de origen humilde formado en los medios y comprometido con una forma moral de entender el mundo, pero incrédulo ante la capacidad de los grandes cambios sociales para trasformar al hombre. Su visión del mundo lo acercaba al existencialismo de Sartre y a la definición sartriana del hombre como “pasión inútil”, pero él siempre se sintió más cerca de entender el mundo desde la filosofía del  absurdo, cargada de influencias de Kierkegaard y Nietzsche, y desarrollada por Camus como una voluntad de entender la inutilidad del esfuerzo del ser humano por encontrarle un significado a la vida. Se definía a sí mismo como ‘absurdista’: frente a los valores vacíos de una burguesía reprimida y represora, defendía la ‘libertad absurda’, la única de la que tenemos una constancia clara de que existe. De su militancia en la resistencia, le quedó un poso anticomunista que marcó de agría polémica las relaciones con Jean-Paul Sartre. El filósofo había hecho amistad con Camus en 1943, en plena ocupación nazi de Francia, y mantuvo con él una relación de diez años que, tras la publicación del artículo Les Temps Modernes, desembocaría en una batalla filosófica con marcado trasfondo político. Sartre reconocías el genio como escritor y literato de Camus, pero rechazaba sus posiciones filosóficas y políticas, que consideraba estériles e ineficaces. Camus no se quedó nunca atrás en esa pelea: solía calificar de inmoral la militancia comunista de Sartre. Aunque ambos pensadores se consideraban de izquierdas, Sartre defendía la violencia para alcanzar la justicia social, mientras que Camus defendía que el fin no justifica los medios: “me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se matara”.

         Repeinado, con un cigarrillo en la comisura de los labios, y siempre en permanente pose fotográfica, el que fuera calificado como   el Bogart de la literatura, vivía ya instalado en el gran desgarro que le produjo la primera guerra de independencia de su Argelia natal, y anhelaba que la tierra que le vio nacer dejara atrás el sistema colonial, pero sin desligarse social y culturalmente de Francia. Ganó el Nobel de Literatura con tan sólo 44 años, y su leyenda personal se agigantó con su prematura muerte, cuando el coche que conducía a 180 kilómetros por hora su amigo Michel Gallimard -sobrino de su editor- reventó uno de sus neumáticos, se salió de la carretera a un centenar de kilómetros de París y se estrelló contra un árbol, quedando completamente destrozado. Camus murió instantáneamente, al romperse el cuello, convirtiéndose en protagonista de “la muerte más idiota”, según el mismo había dicho unos días atrás refiriéndose a un accidente parecido. No había cumplido aún los 48 años. Llevaba con él un maletín con varios documentos, cuadernos y un manuscrito de 144 páginas, que no se publicaría hasta 1995, con el título de El primer hombre, un relato inacabado y en clave autobiográfica en el que Albert Camus regresa a su infancia de pied-noir en la Argelia colonial.

Albert Camus [(Mondovi, Argelia, 1913 – Villeblerin, Francia, 1960] Novelista, dramaturgo, periodista y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia, en cuya universidad comenzó sus estudios de filosofía, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis, enfermedad que le acompañó durante toda su vida. Formó entonces una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas ante un auditorio integrado por trabajadores. Luego ejerció como periodista durante un corto período de tiempo en un diario de la capital argelina, mientras viajaba intensamente por Europa. En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir. Su proyección pública comenzó en 1942, cuando se publicó su novela corta El extranjero, ambientada en Argelia, y en la que retrata al hombre moderno atrapado en una existencia que no controla ni dirige. Poco después, publica el ensayo El mito de Sísifo, muy influida por el existencialismo. Durante la Segunda Guerra Mundial militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat, de la que se convirtió al final de la guerra en director y editorialista. Con El malentendido y Calígula, ambas obras de teatro, continúa su acercamiento al existencialismo, y sus experiencias de la guerra le inspiran Cartas a un amigo alemán. Pero es en una de sus novelas más conocidas, La peste, publicada en 1947, dónde mejor define su trayectoria vital comprometida y progresista. Camus mantiene esa nueva perspectiva realista en el resto de sus escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y sus relatos breves La caída y El exilio y el reino, en los que hay un profundo discurso moral en defensa de la rebeldía. En 1957, fue premiado con el Nobel de Literatura.