Agustín Marichal: “una planta más”

por | 19 julio, 2020 | Episodios Regionales

Faltaban sólo tres días para las elecciones locales, aquel jueves 23 de mayo de 2015, cuando uno de los colaboradores de la campaña de José Julián Mena –Fran-, recibió una llamada del constructor Agustín Marichal, presidente del PSOE en Arona, pidiéndole verse con urgencia en la gasolinera de Fasnia. Se encontraron a las siete de la tarde, y Marichal fue directamente al grano: quería imprimir 7.000 ejemplares de una revista, pero sin depósito legal ni pie de imprenta. Necesitaba además hacerlo en un solo día, porque la revista era para distribuir antes de las elecciones. Un trabajo a realizar por una imprenta rápida, amiga y discreta. Fran se comprometió a tenerlo para el día siguiente y el constructor le entregó un pendrive. Cuando Fran llegó a su casa, lo metió en el ordenador y se encontró con una revista ya maquetada, de veinte páginas, con varios artículos muy agresivos contra el presidente del Cabildo de La Gomera, y las transcripciones de unas escuchas telefónicas realizadas a Casimiro Curbelo, con los sellos de los informes policiales sobre el ‘caso Telaraña’, una trama de financiación ilegal que implicaba a Curbelo, y que dio vueltas por los juzgados y redacciones de Tenerife unos años, hasta ser archivado por falta de pruebas en julio de 2018. Marichal le dio a Fran instrucciones de entregar los 7.000 ejemplares ya impresos al día siguiente. Un correo le esperaría en el muelle de Los Cristianos en un Montero, para llevar las copias a San Sebastián de La Gomera y empezar su distribución masiva. Fran llamó esa misma tarde a un colega impresor, y antes de abrir la imprenta al día siguiente, ya le esperaba en la puerta con el pen. Tardaron apenas cuatro horas en sacar todo el trabajo y cargarlo en la destartalada Berlingo gris de Fran, que cogió inmediatamente rumbo a Los Cristianos. Nada más llegar, vio al candidato a la presidencia insular por el PSOE, Jaime Luis Noda Morales. Entre él y otro que le acompañaba, cargaron también a toda prisa las revistas en el Montero y embarcaron en el Ferry. Prácticamente ni cruzaron casi palabra alguna.

Las revistas se buzonearon masivamente en La Gomera esa misma noche y los dos días siguientes, por varios equipos coordinados por Julio Cruz, uno de los lugartenientes de Curbelo en el PSOE gomero. Tras la salida de su jefe y mentor del partido, Cruz había ideado con Marichal la operación de desprestigio contra su exjefe convertido ahora en competencia electoral. La jugada les salió fatal: la Agrupación Socialista Gomera, una marca inventada por Curbelo para presentarse al margen del PSOE, obtuvo más del cincuenta por ciento de los votos de la isla, l0 de los 17 consejeros del Cabildo, cuatro de las seis alcaldías y tres de los cuatro diputados regionales. Un éxito inesperado. El PSOE, hasta entonces primera fuerza política de La Gomera, se derrumbó sin paliativos. Obtuvo tres consejeros en el Cabildo, la alcaldía de Alajeró y un solo diputado regional. ¿Qué había ocurrido? Pues que La Gomera es una isla pequeña donde todo el mundo se conoce, y donde nada más bajarse el candidato del Cabildo del ferry con su carga de propaganda, se supo que Cruz y Marichal estaban detrás del reparto. A Cruz los gomeros le juzgaron por su ‘traición’ a Curbelo, tras dos décadas de vivir a su sombra, y a Marichal –gomero de nacimiento, con intereses económicos en Valle Gran Rey, de donde es natural- en la isla no se le tiene demasiada consideración. Su actuación para perjudicar a Curbelo fue interpretada como una respuesta a la negativa de Curbelo de darle nunca entrada en la obra pública del Cabildo.

La carrera del gomero

Lo cierto es que poca gente logra ser profeta en su tierra, y Marichal no ha sido una excepción. Nacido y criado en una familia modesta del pago de Arure, en la parte alta de Valle Gran Rey, vivió durante parte de su infancia con su madrina, ya fallecida, propietaria durante años de una de las casas de comidas más conocidas de la isla, el restaurante ‘Casa Conchita’. Cuando se hizo algo mayor, Agustín dio el salto en busca de fortuna a Los Cristianos, donde trabajó de joven como peón, hasta convertirse en uno de los maestros albañiles mejor considerados de la costa. Su historia personal es idéntica a la de otro gomero importante del Sur, Pedro Suárez, propietario de Gomasper, de su quinta por edad, y que también empezó como albañil y progreso rápidamente en la época dorada del crecimiento turístico. Marichal comenzó en Los Cristianos, donde construyó bastantes de sus edificios. Son edificios suyos el de Frigo, el de Vodafone, varios en la zona de la Iglesia… es fácil identificarlos, porque todos tienen una planta más que los de al lado. En Arona, a Marichal le conoce todo el mundo con el mote de “una planta más”, porque siempre construía una planta más en sus edificios, que luego, al finalizar de obra, en una práctica bastante común en los sures, resultaba legalizada tras informe favorable del arquitecto municipal. El mismo Eliseo de La Rosa, condenado en 2016 en el ‘caso Arona’ a dos años y ocho meses por cohecho.

En las elecciones de 1987, tras la victoria del (entonces) socialista Manuel Barrios (también condenado años después por el ‘caso Arona’) Marichal se convirtió en su concejal de Urbanismo. Durante un par de años del primer mandato de Barrios, el alcalde y él hicieron muy buenas migas. Fue el tiempo en el que Construcciones Marichal se convirtió en una de las grandes constructoras del Sur, financiando incluso el equipo de voleibol femenino de Arona, que durante años llevó el nombre de su empresa. También le gustaba a Agustín el folclore y el baioleteo. Fue la época en que usaba mostacho: gran bailarín, resultó memorable su intervención en el programa ‘Taifa y candil’, donde demostró su extraordinario juego de piernas ante la satisfacción del conductor del programa, un extasiado Manolo Pérez. Barrios y él hacían un gran equipo: Barrios era próximo y atento con los vecinos, y él muy ejecutivo y muy rápido solucionando problemas con la facilidad con la que se solucionaban entonces. Pero algo debió de pasar entre ambos, quizá el carácter atrabiliario y calentón de Marichal, porque acabaron teniendo problemas y rompiendo. Marichal abandonó el consistorio y no participó en las siguientes elecciones en las que Barrios volvió a convertirse en alcalde. Cuatro años más tarde, para las del 95, el constructor financió la creación de un partido local, que luego se convirtió en la marca de ATI en Arona, el MEI (Movimiento Electoral Independiente), y estuvo detrás del cuatripartito time-sharing que desbancó a Barrios, y en el que participaron Sebastián Martín, a. Tatanito, José Alberto González Reverón, Miguel Delgado y Mario Spreáfico. Hay quien dice que el origen del actual descontrol aronero es consecuencia de aquél gobierno. Pero es probable que viniera de más antiguo. En Arona nunca hubo un alcalde con la cabeza y la visión del adejero  Rodríguez Fraga.

Un tipo hecho a si mismo

La cosa es que Marichal siempre fue un tipo influyente en su pueblo: fue el responsable de la caída de uno de los políticos más decentes de Arona, Francisco García Santamaría, denunciante del ‘caso Arona’, laminado por Marichal y por un jovencísimo Mena que comenzaba a hacer pinitos. Entre él y el barbero Sixto Mena convirtieron a Mena en alcalde, y fue también él quien trajo a Arona a Nicolás Jorge, antiguo amigo del alcalde, procesado en el caso Granadilla, para que controlara un ayuntamiento que consideraba “demasiado desordenado”. Todo esto lo hizo compatibilizando sus negocios como constructor, propietario de hoteles y promotor inmobiliario, con la presidencia del PSOE aronero, que mantiene desde hace una década.

Marichal es un tipo duro y hecho a sí mismo: fundó un pequeño imperio hotelero, formó a sus dos hijas y a su hijo Jorge, presidente de la patronal hotelera española y sobrevivió a un cáncer de laringe que le ha dejado una carraspera inconfundible. Dicen de él que no se rinde y que en las guerras no hace prisioneros. También que le falta mano izquierda. Podría haber sido un tipo respetado y querido, un personaje admirado en su pueblo, pero le pierde su carácter endemoniado y brabucón, que suele manifestar en los partidos de futbol del San Lorenzo, donde se exalta con más frecuencia de lo razonable e insulta a jugadores y árbitros. En más de una ocasión se ha embroncado, incluso públicamente con el alcalde Mena. Hace tres años, en una cafetería de la Bufonada, insultó al alcalde delante de todo el mundo y le llamó “cagalera”. Mena se fue con la cabeza gacha, confirmando que no es hombre de broncas. Y está el famoso incidente que protagonizó en la etapa de la alcaldía de Miguel Delgado, cuando al salir de la discoteca Casablanca, en el centro comercial Santelmo, se encontró con que la policía local se había llevado su coche mal aparcado al depósito municipal. Ni corto ni perezoso, se presentó aquella misma noche en el depósito, arranco el coche y salió de allí rompiendo las barreras. Al día siguiente lo arregló con una ayudita del alcalde, al que había colocado él con su partidete puente, y pidiendo a la policía un poco de comprensión por una noche de demasiadas copas.  

Todo un carácter. No es de extrañar que en la última rueda de prensa de Mena, el pasado miércoles, cuando el alcalde se refería a una llamada que no había recibido de Curbelo, el constructor soltara un exabrupto contra Casimiro que grabaron todos los periodistas. Nadie le hizo mucho caso, porque las salidas de tono del constructor socialista conocido como “una planta más” son ya proverbiales. Pero su enfado con Curbelo tiene razones de fondo: tienen que ver con el control del urbanismo de Valle Gran Rey, donde Marichal plantó también sus reales siendo alcalde el fallecido Esteban Bethencourt, primero por la Agrupación Gomera Independiente y luego por Coalición. Marichal manda en Gran Rey tanto como en Arona y desde hace años, porque Gran Rey siempre fue un feudo inaccesible a Curbelo. Hasta las pasadas elecciones, cuando Curbelo montó con Ángel Víctor Torres, una operación que le daba la alcaldía, a cambio de sumarse al ‘Pacto de las flores’. El día que se constituían los ayuntamientos, Curbelo aterrizó en el aeropuerto de la Gomera para ir a Gran Rey. En el mismo aeropuerto alguien le advirtió de que Marichal se le había adelantado: había llegado el día antes y se había reunido con los socialistas locales y les había convencido de que no se abstuvieran para facilitar que el candidato de Curbelo, Borja Barroso, fuera alcalde, tal y como se había negociado. Marichal consiguió cerrar en un día una candidatura alternativa que provoco la expulsión del PSOE de Cristopher Marrero, el alcalde electo, y de la concejala de Bienestar Social, Sabina Rodríguez. Curbelo no se molestó ni en bajar a Gran Rey. Cuando le preguntan, dice que ya bajará. También dicen que es el único que podría acabar con Marichal. Y que ganas no le faltan…  

Pero eso es otra historia. Habrá que verlo.