Abrumadoramente soberanista

por | 21 abril, 2024 | A babor

Juan José Ibarretxe, Imanol Pradales e Iñigo Urkullu, hace tres días junto al retoño del Árbol del Guernica

Después de cada proceso electoral, los partidos reivindican sus votos como una victoria. Siempre es así y no hay que darle mucho valor a eso. Lo que si lo tiene es la confirmación del cambio operado en el País Vasco, adelantado por el candidato a lehendakari de EH Bildu ya hace unos días como un resultado “abrumadoramente soberanista”. La suma de votos de abertzales y jetzales suponen que las dos terceras partes de los votantes los han elegido. Es un resultado inédito, el récord absoluto del independentismo vasco a lo largo de toda su historia. Sociológicamente la cosa tiene trampa: es la consecuencia directa de la transferencia de votos del PSOE a Podemos –el partido más votado en Euskadi en dos ocasiones-, y que ahora –huérfano de liderazgo y proyecto- ha regalado esos y otros votos a Bildu. Esta vez no puede culparse sólo al PSOE de lo sucedido: el incremento de Bildu recoge un voto de izquierdas que pudo ser constitucional en origen, se trasformó en izquierdista, y ahora –en una región donde el Estado dejó de estar- da el paso al independentismo.

Es arriesgado prever que ocurrirá finalmente dentro del espacio independentista por el que compiten en igualdad de escaños y con dos o tres puntos más en votos el PNV, pero es evidente que la legislatura que arranca a finales de junio va a ser la de la autodeterminación, una oportunidad para el PNV y Bildu, al que ninguno de los dos frentes independentistas –el liberal y el de herencia marxista- va a renunciar. Será el segundo intento, y el segundo conflicto territorial que habrá de enfrentar Sánchez en esta legislatura terminal suya. ¿Podrá hacerlo? ¿O acabará cediendo a la tentación de pastelear como con los independentistas catalanes que apuntalan su gobierno? También los indepes vascos sostienen la legislatura…

Es difícil saber cómo responderá Sánchez, sobre todo después de haber sido el PSOE el partido más agresivo durante esta campaña con Bildu, probablemente porque en Euskadi, Bildu es la izquierda que se queda con los votos del PSOE. Los socialistas vascos –al contrario que los navarros, que obtuvieron el Gobierno foral entregando Pamplona a Bildu- tienen poco espacio para el mercadeo, y siguen insistiendo en que no apoyarán al candidato de Bildu para que sea lehendakari.

Pero es que quizá esa no sea la batalla realmente importante. Gobierne quien gobierne, sea con los apoyos que sea, la clave está en la voluntad de autogobierno e independencia. Y en esa clave PNV y Bildu no compiten: están de acuerdo.

Empezó a finales de 2004, cuando el PNV de Juan José Ibarretxe logró aprobar al filo del año 2005 un estatuto apoyado por la marca de Otegui de entonces, Sozialista Abertzaleaki. El PNV contaba en ese momento con 33 votos frente a tan sólo 7 del partido de Otegui, a los que se sumaron tres diputados de la Izquierda Unida de Javier Madrazo. Suficientes para poner en marcha el ‘plan Ibarretxe’, que parecía iba a ser el primer intento de llevar a una región española hacia la secesión. El PNV presentó el plan en el Congreso de los Diputados, donde fue rechazada su tramitación por 313 votos contra 29. Votaron a favor los independentistas vascos -el propio PNV, Eusko Alkartasuna y Nafarroa Bai- los catalanes -Convergencia y Esquerra Republicana- y el Bloque Galego. Los ecosocialistas de Iniciativa por Cataluña Verde se abstuvieron y Coalición Canaria, la Chunta Aragonesista e Izquierda Unida votaron en contra, coin el PSOE y el PP. El PNV guardó el plan Ibarretxe en un cajón sin hacer mucho ruido, y su autor se retiró de escena disciplinadamente, asumiendo que su fracaso fue consecuencia de su precipitación. Y así, hasta que Urkullu, en el momento de mayor debilidad del Estado, con Pedro Sánchez secuestrado por los votos independentistas catalanes, decidió poner en marcha la secuela del proyecto de Ibarretxe y presentó su ‘nuevo estatus político’, inmediatamente secundado por Bildu.

La víspera del cierre de la campaña vasca, Ibarretxe, Urkullu y el candidato Pradales se hicieron la consabida foto electoral frente a un retoño del árbol de Guernica, delante del Parlamento Vasco. La foto supone la recuperación de Ibarretxe después de tantos años, y el reconocimiento público de que es el momento de intentarlo de nuevo.  Con un parlamento vasco “abrumadoramente soberanista”, tal y como vaticinó Otxandiano, el candidato de Bildu que se ha negado a calificar a ETA de terrorista, lo importante no va a ser el pacto que defina el próximo Gobierno, sino los acuerdos ente el PNV y Bildu para avanzar en el procés vasco. Nunca antes lo habían tenido tan cerca. No presumen ni alardean como han hecho los catalanes, pero en estos cuatro años, van a ir a por todas. Me pregunto si ya han empezado a negociar con este Estado nuestro en almoneda constante, o estaban a la espera de los resultados que confirman que dos de cada tres vascos les votan.