De momento…

por | 04 septiembre, 2026 | A babor

Sánchez ayer en el Congreso.

En solo dos palabras se puede contener toda una retirada entera. “De momento”, dijo Sánchez en el Congreso. Después de un mes de explicaciones destinadas a proteger a Marruecos de cualquier responsabilidad en el asalto a Ceuta, Sánchez decidió incorporar una leve precaución a su discurso. No ha reconocido haberse equivocado, por cierto, que no recuerdo haberle escuchado jamás reconocer un solo error. Ni suyo, ni de su partido, ni de su Gobierno, nunca. Sánchez se cree más infalible que el Obispo de Roma.

Tampoco admitió ayer haber ofrecido certezas que no podía sostener con pruebas. Simplemente introdujo algo así como una coqueta cláusula de caducidad. Marruecos sigue a salvo de su sospecha. De momento. Conviene precisar dónde empleó la expresión: lo hizo al referirse a la posible intervención de instancias e obediencia estatal en las movilizaciones de las redes sociales. Es obvio que una provisionalidad que ayer no existía recorre ahora su explicación. Sánchez acepta que la Gendarmería permitió cruces masivos de la frontera durante diez horas y que alguien debería haber exigido a Marruecos aclarar si esos cruces fueron fruto de la incapacidad de frenarlos o de una instrucción de que no se frenaran. Sigue Sánchez manteniendo la inexistencia de pruebas sólidas que acrediten una operación organizada por Rabat, pero promete ser contundente si esas pruebas aparecen. La absolución total empieza a admitir condiciones.

El contraste con la entrevista del lunes en la SER es evidente. Entonces Sánchez aseguró con cierta chulería que no existía información de los cuerpos de seguridad ni de los servicios de inteligencia que apuntara a la participación de las autoridades marroquíes. Ahora parece que lo que se pretende es sostener que los indicios no son lo suficientemente sólidos. Pero entre afirmar que no existe información y discutir que es lo que acredita la información que si existe hay una distancia que no se salva añadiendo dos palabras.

Su absoluta soledad parlamentaria ayuda a entender este desplazamiento de la chulería a la duda. Las objeciones a su resistencia a admitir lo que a todos nos parece obvio ya no proceden únicamente del PP y de Vox. También llegan desde fuerzas que han sostenido al Ejecutivo, y ahora cuestionan rotundamente su versión. Ione Belarra le preguntó a Sánchez por qué protege a Marruecos. Las soluciones que propone Podemos son bastante discutibles, pero resulta difícil despachar la pregunta de Belarra atribuyéndola a una campaña de la ultraderecha. Cuando la desconfianza atraviesa los bloques y contagia a los aliados, el recurso a identificar al que disiente como facha, no funciona. Y no oculta el hecho de que las informaciones que el Gobierno espera ya existen.

El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras remitido a la Audiencia Nacional, describe una entrada planificada y atribuye a agentes marroquíes tareas de dirección y guiado. No es un rumor de tertulia, es un informe de la policía solicitado por la jueza que investiga el asalto. ¿Por qué no lo solicitó también el Gobierno? El informe merece una respuesta sobre su contenido, no una descalificación porque sus conclusiones incomoden a Moncloa.

Y luego están los avisos anteriores: la Policía advirtió del riesgo de entradas a nado y Robles ha reiterado con vehemencia que el CNI trasladó información sobre la convocatoria. Advertir de una operación no demuestra necesariamente quién la organiza, y los informes oficiales suelen ser cuidadosos. Pero cualquier advertencia obliga a explicar qué prevención se dispuso. Que no se anticipara la cifra final de personas que llegaron no convierte las advertencias en algo irrelevante. Los servicios de información detectan riesgos; no están para hacer apuestas sobre el número exacto de los que cruzarán una frontera para que sus alertas merezcan atención.

Ser prudentes siempre viene bien. Esa prudencia no vale sólo para no cabrear al Majzén. También debía presidir las declaraciones con las que el Gobierno descaró la responsabilidad de Marruecos. El Gobierno tantea ahora cómo darle la vuelta a un mes de mentiras cada vez más difíciles de sostener sin reconocer el camino recorrido. Rectificar obliga a explicar qué ha cambiado: la información disponible, su valoración o la capacidad de mantener una versión absurda ante un Congreso que ya no la acepta.

“De momento” no explica nada. Solo anuncia que lo que se nos diga mañana puede ser distinto. Es un clásico sanchista. La verdad es que siento curiosidad por ver cómo va a explicar el PSOE al país este nuevo cambio de opinión de su jefe.