La Comisión se caldea

por | 24 enero, 2025 | A babor

Ya he dicho en más de una ocasión que las comisiones parlamentarias de investigación no suelen responder al deseo de esclarecer la verdad, sino a la pura matemática parlamentaria. Eso explica que tengamos una Comisión de Investigación en el Senado, con mayoría del PP, pero no en el Congreso de los Diputados, de momento con mayoría que respalda al Gobierno. También explica que -en la historia del Parlamento regional-, las comisiones de investigación que se han creado siempre se hayan movido en la pura inutilidad: o han perdido el tiempo, o se han creado para investigar lo que hicieron los anteriores. En Canarias se ha apostado más por el silencio que por la verdad. Sin embargo, la Comisión de Investigación actual va despejando algunas dudas…

Ayer le tocaba declarar al responsable del Servicio Canario de Salud en el momento crítico de la pandemia. Conrado Domínguez, se amparó en su derecho a permanecer mudo, porque está siendo objeto de una investigación judicial. Es lo mismo que hizo cuando le tocó ir a la Comisión de investigación del Senado: mantener la boca cerrada. Domínguez, un hombre cercano a los socialistas, ha trabajado para todas las administraciones de Canarias, y ha sido director del SCS primero con Fernando Clavijo –fue acusado entonces por los más sectarios de haberse vendido a Coalición- y después con Ángel Víctor Torres, recomendado por el entonces consejero floral Chano Franquis, que lo incorporó desde el principio a su equipo en el área de Transportes de su Consejería. Domínguez es apreciado por la mayoría por sus dotes para hacer favores a todo el mundo, enfrentarse a situaciones difíciles y resolver situaciones complejas. Los portavoces del anterior Gobierno en la comisión -PSOE, Nueva Canarias y la Agrupación Socialista Gomera de Curbelo- le defendieron. Lo hicieron refiriéndose a su capacidad técnica, señalando que es un hombre decente, un gran profesional, un gran gestor… Coalición se refirió a él como víctima propiciatoria de Torres, el chivo expiatorio de los pecados inconfesables del pacto de las flores durante la fase final de la pandemia, sobre los que él guarda silencio.

En ese tiempo, Domínguez volvió a mandar en el SCS, sustituyendo a Antonio Olivera. Entonces impuso –o admitió- un control escaso de las contrataciones que entonces parecía eficaz, y hoy nos escandaliza. Domínguez no quiso hablar ayer, y como no quiso hablar, su comparecencia se agotó en las opiniones de ambos lados. Nadie hizo sangre con él. Quizá porque si Conrado Domínguez rompiera con su omertá autoimpuesta, muchos diputados y políticos en activo –incluso en el gobierno de ahora- quedarían mal en la foto.

Quién sí contestó a las preguntas de la diputada Vidina Espino, sin guardarse nada en el tintero, fue su predecesora en el SCS, Blanca Méndez, que negó haber sufrido ningún tipo de presiones para contratar material sanitario con esta o aquella empresas, pero dejó bastante mal al Gobierno que prescindió de ella tras cesar a la consejera de Sanidad, la socialista Teresa Cruz Oval. Méndez fue responsable del Servicio de Salud desde la llegada del pacto de las flores al poder, y estuvo al mando durante el durísimo primer año de la pandemia hasta finales de marzo de 2020. Durante ese tiempo Teresa Cruz y ella intentaron hacer frente a una situación completamente desbocada. A mediados de marzo, Torres, asumió personalmente el mando de la gestión contra el Covid, desde un comité presidido por él. Sólo cuatro días después de constituirse el Comité, Torres colocó a Domínguez al frente de lo que entonces se definía como comité de crisis, aunque esa terminología no duró. Días después cesaría a Cruz y a Mendez.

Méndez explicó ayer que -para ella- el control de los fondos públicos es fundamental, y siempre pensó que Torres quería “otro tipo de agilidad” y por eso contrataron a Domínguez. Román Rodríguez colocó a José Julián Istúriz, director general de Patrimonio y Contratación, para que ejerciera de contrapeso de Domínguez. De hecho, Román quería colocar a Isturiz en el SCS, aunque Torres no se lo permitió. Presidente y vicepresidente pugnaron por hacerse con el control absoluto de la gestión de la pandemia, a la que en ese momento se dedicaban ingentes fondos. Luego se repartirían el territorio.

Méndez aseguró ayer que siempre tuvo la sensación de que, desde el inicio de la pandemia, la voluntad de Torres era que Domínguez fuera director del SCS. También dijo dos cosas muy significativas: una es que para las primeras compras de material se estableció un protocolo para evitar ofertas y compras fraudulentas, que fue abandonado tras cesar a la consejera. La otra cosa que dijo es que durante el mandato de Cruz no se compraba nada si no había previamente una indicación de compra. Después eso cambió. Dejó de saberse quién indicaba.

Por eso cuesta hoy tanto saber quién ordenó qué. Pero el lazo se estrecha…