Coalición y Nueva Canarias ante las Europeas

por | 04 junio, 2024 | A babor

Lorena López, candidata de Sumar-Nueva Canariass a las Elecciones Europeas

Es dudoso que acudan a votar a las Europeas mucho más de la mitad de los españoles con capacidad para hacerlo. En Canarias, la cifra será aún menor. Y no solo porque en Canarias se vota menos que en la media nacional. También porque las características de unas elecciones que operan sobre una única circunscripción nacional, convierten en básicamente inútil el voto a partidos sin implantación nacional.

Tradicionalmente, esa dificultad ha sido superada en las islas con los acuerdos electorales suscritos entre los dos partidos nacionalistas con representación -Coalición Canaria y Nueva Canarias- y otros partidos. En estas elecciones, Coalición ha optado por mantener su tradicional acuerdo con el PNV al que aporta un puñado de votos que sólo en alguna ocasión ha sido determinante para que los vascos lograran representación en Estrasburgo. En la mayoría de los casos, los votos a la lista solidaria y tres piedras presentada por el PNV no ha tenido más valor que el de permitir la presencia en una campaña que no está pensada para conseguir representación regional, y que si le sirve de algo a Coalición es para defender su propia existencia y sus propuestas.

A pesar del escaso protagonismo canario en esta campaña, completamente condicionada por la bronca nacional y por la polarización frentista que es hoy la principal estrategia electoral del PSOE, para Canarias las elecciones europeas son importantes, porque para Canarias Europa es extraordinariamente importante. Sin embargo, por mucho “acento canario” que Coalición quiera proyectar en Bruselas, es poco probable que consiga hacerlo llegar por la fuerza de los votos. Las propuestas planteadas en esta campaña por el candidato de Coalición, Carlos Alonso, radican fundamentalmente en destacar el impacto que la compra de propiedades por extranjeros tiene en la crisis de la vivienda en las islas, y en la posibilidad de iniciar un debate público sobre una “ley de residencia”. No se trata de una idea novedosa, ni siquiera novedosa en Coalición, ya fue defendida por Paulino Rivero sin éxito alguno. Pero sí es nuevo que sea el equipo político de Fernando Clavijo quien la presente. No creo que vaya a tener mucho recorrido, ni tampoco que nadie espere que lo tenga. El Gobierno es consciente de que las compras por extranjeros no son la causa principal -ni siquiera una causa importante- en el encareciendo del precio de la vivienda que hoy demandan comprar o alquilar los canarios más jóvenes o los trabajadores residentes en zonas tensionadas. Lo que está haciendo Coalición en esta campaña es un trampantojo, una operación ideológica que persigue dos objetivos: dar sentido a una campaña que no la tiene, y conectar con quienes se manifestaron el pasado 20 de abril.

Coalición es un partido solvente y razonable que ha demostrado su capacidad de soportar una larga etapa de oposición, y que ha logrado mantener sus votos a pesar de la polarización que se viene dando en todo el país. La articulación de un gobierno con el PP en Canarias ha vuelto a situarlo en un espacio de centralidad que es su lugar natural, como partido a la izquierda del PP y a la derecha del PSOE. El apoyo a la investidura de Sánchez -con matices importantes, como el voto contra la Ley de Amnistía- amplia la opción de acuerdos y negociaciones de esa recurrente Agenda Canaria, que -en la situación de bloqueo político e institucional del país- no deja de ser otro trampantojo, otro recurso literario para contentar a la tropa propia y ajena, o para amparar el mercadeo inherente a todo acuerdo político. Si hiciéramos hoy un repaso de los aspectos de la agenda suscritos y cumplidos por el PSOE, estarían sin duda más cerca de nada que de algo.

Aún así, Coalición ha optado por hacer esta campaña a su estilo: pedagógica, constructiva, sin agresiones. Quizá no sea muy útil pedir el voto para el PNV, pero por lo menos no se ha buscado la confrontación y el conflicto. En cuanto a Nueva Canarias, ha hecho justo lo contrario: la decisión de Román Rodríguez de pedir el voto para Sumar, un partidete de diseño inventado por Sánchez para destruir Podemos, tampoco va a suponer nada ni para Canarias ni para el partido. En este caso, incluso, la campaña queda subsumida casi completamente en la de Sumar, sus candidaturas, sus colores y liderazgos. El verde de Nueva Canarias sé lo ha tragado el rosa de Sumar, y el bigote de Román lo tapa la sonrisa siempre excesiva de doña Yolanda. A la candidata de aquí le queda el ruido que pueda hacer, y ha elegido un ruido que copia el formato de enfrentamiento que a Sánchez le funciona tan bien. Las declaraciones de Lorena López, candidata de Sumar-Nueva Canarias, asegurando que “votar a Coalición es votar a los depredadores del territorio y a la derecha dura”, se sitúan en una liga distinta: buscan ofender a los colegas con los que se llegará a acuerdos antes de final de año, como desean los alcaldes grancanarios.  La señora López hace una campaña no sólo inútil para su partido, también disolvente para el objetivo de avanzar en la unidad del nacionalismo.