¿Quién recuerda a Tito Berni?

por | 15 mayo, 2024 | A babor

La Fiscalía ha pedido dos años y medio de cárcel para Tito Berni, por los delitos de falsedad en documento oficial y contra la Seguridad Social. Parece que el hombre falsificó un contrato de trabajo de un inmigrante, para que pudiera obtener la residencia en España. El fiscal ha sido bastante duro, porque el Berni no es que le hiciera un contrato en falso al colega, es que lo falsificó, y consiguió engañar a la Delegación del Gobierno para que autorizara la residencia y diera el permiso de trabajo. Y es que lo que no lograra el Tito

La Fiscalía ha pedido los dos años y medio para todos los implicados: para Berni, para su hijo, para una doña que pasaba por allí y para el pobre diablo que fue a pedirle a Berni que le hiciera el apaño. Diez años de cárcel en total, más las correspondientes multas y una indemnización solidaria a la Seguridad Social.

Habrá quien diga que para una vez que a Berni le dio por hacer de Robín Hood con un pobre emigrante, pues es demasiado castigo, porque hay asesinos que salen con menos. Pero ya saben ustedes que no hay nada peor que caer en desgracia. Aquí pasas de diputado y pope insular consagrado, a ser carne de apestado. Basta que te pillen haciendo lo que no debes, y no haya forma de evitar que se sepa.

Afortunadamente, en el mundo de hoy las penas de telediario no duran demasiado. Si alguien pregunta por ahí quien era el Tito Berni, estoy seguro de que mucha gente no sabría contestar. Vivimos en un tiempo en el que las cosas ocurren a tal velocidad, que una cosa tapa la otra y a la otra le sigue la siguiente y a la siguiente la última y ya nadie se acuerda de la primera. Todo va a tal velocidad que la gente se olvida.

No siempre fue así: cuando yo era joven, a Santiago Carrillo, entonces clandestino por España, lo pilló la policía paseando con peluca. Ocurrió en diciembre de 1976 y se estuvo hablando del asunto durante años. El propio Carillo publicó una década más tarde uno de sus libros más exitosos –‘El año de la peluca’- y en 1996, veinte años después y con el PP en el poder, el ministro del Interior, que era Mayor Oreja, organizó un acto para devolverle el postizo al viejo caimán comunista. Toda España recordaba perfectamente el asunto, y la entrega a Carrillo resultó un show, aunque la peluca que le entregaron no era la suya. Don Santiago tuvo la prudencia de no hacer aspavientos y sólo se lo dijo al propio Oreja, que quedó bastante desconcertado. Durante años se hicieron chistes a cuenta de donde estaría la peluca que mandó hacer al peluquero de Picasso el millonario comunista Teodulfo Lagunero, amigo personal de Carrillo, para que el entonces secretario general del PCE se paseara de incógnito por el país del que escapó en el 39. Aunque parezca increíble, la peluca acabó por aparecer en 2009, 33 años después de la detención de Carrillo y transcurridos trece desde la entrega fallida. Estaba guardada en un legajo del Archivo de la Administración, en Alcalá de Henares. Perfectamente identificada, pero oculta entre miles de documentos policiales de los primeros años de la Transición.

 

Santiago Carrillo recupera la 'peluca de la Transición' 33 ...

Arriba, Santiago Carrillo (d) con Teodulfo Lagunero.  Abajo Mayor Oreja con Carrillo

 

Una historia menor, recodada aún por millones de personas que vivieron esa época. Se dirá que es más fácil recordar algo así que las mafiosidades de Berni y su muy simpático sobrino, el profeta en calzoncillos de la línea blanca. No se qué decir: hace 34 años la revista Interviú sacó en gayumbos a Luis Roldán, entonces el personaje más buscado del país, y no creo que nadie que las vio haya olvidado esas fotos. Dieron incluso para hacer una peli sobe las andanzas de Roldán y el espía Paesa, que al final se quedó con la pasta que el director general de la Guardia Civil se había levantado con gran esfuerzo y mayor constancia.

Los recuerdos de entonces permanecen claramente instalados en el inconsciente colectivo de quienes vivimos esos años. Es cierto que recordar es privilegio de mayores, pero yo dudo mucho que nadie recuerde dentro de un cuarto de siglo las andanzas del gemelo de Roldan que resultó ser el rufián Koldo, antes –al decir del líder resistente y perdonador– ejemplo a seguir por la tropa socialista.

El mundo ha cambiado, no es lugar para viejos: la memoria no se detiene en los golfos de ahora porque ahora hay muchos más y salen uno tras otro como setas regadas por el sereno, pero también porque el ruido de los media y las redes nos impiden vivir ni por un instante la fascinación de la sorpresa. Todo lo que ocurre ha ocurrido ya antes, y antes nos parecía mejor.

Por supuesto, no es cierto que lo fuera: en el mundo de antes Berni y Koldo nos perseguirían durante años como la peluca de Carrillo. Hoy nos hace falta un suelto de agencia para recordar siquiera que Tito Berni existió y fue diputado y se hacía fotos en el Congreso abrazado a Pedro Sánchez. Y aún no le han juzgado…