Confundidos

por | 27 noviembre, 2024 | A babor

Por tercera vez desde que decidieron no apoyar el debate sobre la reforma de la Ley de Extranjería, en el Partido Popular han elegido no participar en la negociación con el PSOE y Coalición para retomar la búsqueda de una solución al problema.  La excusa para no hacerlo es que el Gobierno no cumple con las dos condiciones que el PP considera innegociables para que la reforma de la ley pueda llegar a tratarse. Una es solicitar a Bruselas el despliegue de Frontex en Canarias, y la otra garantizar que la Unión Europea se comprometa a ofrecer a Canarias su apoyo para la desviación de menores por territorio de los 27. Son dos condiciones que no fueron mencionadas en la misiva remitida por el ministro Torres a la Presidenta del Consejo, Ursula von der Leyen.

El portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, reiteró al ministro canario que no asistirán a reunión si no se presentan previamente esas dos condiciones. Lo hizo nada más ser convocado por el propio Torres –junto con los presidentes de Canarias y de Ceuta y Melilla- a una tercera cita el próximo jueves, para intentar modificar la ley. Y de paso insinuó Tellado que lo que Torres pretende con esa cita es hacer olvidar las acusaciones de corrupción de Aldama.

En fin, es cierto que la carta de Torres a Von der Leyen es bastante insulsa y anodina, y en ella no se hace referencia a las condiciones sine qua non del PP para reiniciar la negociación. No parece que al PSOE le preocupe que la reforma se produzca, siempre que se pueda culpar de eso al PP. De hecho, no hay en la carta la más mínima mención al despliegue del Frontex, o a la necesidad de ayuda europea. Lo que se plantea es un repaso bastante pomposo a todo lo que ha hecho el Gobierno y a los estupendos resultados que ha dado. Es como si Torres se disparara al pie con su carta, de una forma consciente.

El presidente Clavijo calificó la epístola como ‘decepcionante’ nada más tener conocimiento de la misma, y el portavoz pepero, Miguel Tellado, fue aún más contundente, y aseguró que la carta no sólo no cumple con lo que pidió el PP sino que responde a la estrategia del PSOE de torpedear la negociación, porque ellos no van reiniciar nada mientras el PSOE no se implique solicitando el despliegue del Frontex y ayuda a Europa para reubicar en el continente a los jóvenes atendidos malamente por Ceuta y Canarias. Sin embargo, y a pesar de la radicalidad de las respuestas de Tellado, el vicepresidente canario, Manuel Domínguez, aseguraba ayer tarde que el PP se reincorporará a las negociaciones, no éste jueves, pero sí probablemente en unos días.

O sea, exactamente igual que en julio pasado: confundidos. Canarias reclama una solución para el problema de los menores no acompañados, que el Gobierno regional considera uno de los más urgentes y apremiantes a los que se enfrenta, mientras PSOE y PP continúan enzarzados en sus peleas sin cuartel, a veces con enormes contradicciones, aunque es cierto que alguna de esas contradicciones –la de Domínguez y Tellado, por ejemplo- genera cierta expectativa.

Pero en todas partes cuecen habas: mientras el ministro Torres considera absurdo solicitar ayuda internacional si no se manifiesta previamente la solidaridad en España, el secretario de Estado de Juventud e Infancia del Gobierno Sánchez, Rubén Pérez, defendía ayer en Bruselas que gran parte de los niños y jóvenes emigrantes que llegan a Canarias pueden recibir acogimiento y protección internacional, tanto en Europa como en terceros países.

La posibilidad de desplazar el acogimiento de parte de los menores a terceros países es precisamente una de las apuestas más polémicas realizadas por Fernando Clavijo tras regresar de su primer viaje a Marruecos, en octubre pasado. Después de unos días de encuentros en Rabat, Clavijo dejó caer la posibilidad de acogerse a los mecanismos que establece la actual ley de extranjería, sin necesidad de modificarla, y que permiten la reubicación de jóvenes en sus territorios de origen o en terceros países, en instalaciones controladas por el Gobierno de Canarias. Cuando lo planteó, a Clavijo le cayó la del pulpo: fue tildado en algunos medios de cómplice de los delirios de la señora Meloni, de ignorante y de racista. También de racista. Es sorprendente la facilidad con la que en este país te endosan un calificativo perverso a la mínima que te sales de la senda oficial o planteas algo que no se les ha ocurrido a los woke antes. Pero es que no han pasado aún dos meses, y la propuesta de Clavijo es ahora asumida y defendida por la Secretaría de Estado de Infancia y Juventud. Quizá no fuera tan delirante y disparatada como se afirmó desde el coro de sospechosos habituales.

Si no hay forma de reformar la ley de extranjería, porque el PSOE y el PP siguen empeñados en no dar su brazo a torcer, habrá que plantear ideas nuevas.  La de reubicar a los chicos más cerca de sus familias, bajo el control de funcionarios canarios, no parece necesariamente una fórmula a desechar. Por lo menos, sin haberlo intentado.