Mando único

por | 27 agosto, 2026 | A babor

La decisión de implantar un mando único en Ceuta casi un mes después de la avalancha, y después de que Pedro Sánchez negara su necesidad antes de cogerse vacaciones, demuestra lo perdido y retrasado que anda el Gobierno. Ahora se adopta lo que antes se consideraba innecesario, se envían los efectivos que se decía que no hacían falta y se aceleran las expulsiones que hasta hace unos días se rechazaban por considerarlas una cesión a la extrema derecha.

Mientras Sánchez abandona La Mareta para prolongar sus vacaciones en Andorra, el Gobierno parece haber empezado a comprender la gravedad del problema que lleva un mes negando a través de sus órganos oficiales y oficiosos. En estas semanas hemos leído que no existía colapso sanitario, que los policías afectados por sarna la habían traído de casa, que apenas quedaba gente por devolver, que Ceuta no necesitaba refuerzos y que no se acelerarían las expulsiones porque había que hacer las cosas bien y no ceder a las pretensiones de la derecha. Hasta que Europa aclaró que había cosas que no podían hacerse, como trasladar indiscriminadamente a los inmigrantes a la Península.

Todo el relato del último mes ha quedado en agua de borrajas. El Gobierno intenta ahora rebajar el problema mediante su conocida afición a hacer magia con las cifras. Los 2.900 menores identificados se convierten en 1.410 no acompañados porque, según se explica, unas cifras se refieren a filiaciones y otras a expedientes depurados. Mire usted qué oportuno. Quizá sea verdad, pero es difícil confiar en una contabilidad que cambia de universo estadístico cada vez que comparece un ministro.

En medio de una situación cada día más enrevesada, el Ejecutivo se ha metido además en una pelea venenosa sobre la inexistencia de los informes del CNI. Margarita Robles, ministra de Defensa y responsable política del Centro, aseguró categóricamente en el Congreso que los servicios de inteligencia hicieron su trabajo y avisaron antes de la avalancha. Ella no ha dicho mucho más, pero ABC ha publicado que el CNI llegó a advertir de que 180.000 personas podían intentar cargar sobre las fronteras y lo comunicó a Interior, la Policía, la Guardia Civil, la Delegación del Gobierno y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.

Marlaska niega la mayor. Primero sostuvo que no hubo informes; ahora el matiz consiste en afirmar que no existieron avisos “suficientes”, capaces de anticipar la magnitud de lo sucedido. Patxi López ha aportado una solución memorable: las versiones de Robles y Marlaska pueden ser verdad al mismo tiempo. Es una aportación muy de este Gobierno: cuando dos ministros se contradicen, no sobra uno de los relatos, sino que aparecen dos verdades. Muy Patxi, muy cuántico.

Desde Moncloa se deja caer que Margarita Robles ha ido por libre y que su continuidad puede estar comprometida. En la casa de Sánchez no suelen perdonarse las deslealtades, y mucho menos la costumbre de contar en público lo que los demás prefieren negar. A ver si el mando único se estrena cortándole el cogote a Robles en medio de la mayor crisis de seguridad sufrida por la España democrática. Comparada con la avalancha de decenas de miles de personas en Ceuta y con los miles que todavía permanecen allí, la crisis de Perejil empieza a parecernos una broma.

El mando único de Torres se construye, laboriosa y pausadamente, sobre su primera controversia: la utilización de polideportivos como centros de acogida irrita a las autoridades ceutís, que temen que toda la ciudad acabe convertida en CETI. Estas cosas es mejor hablarlas antes de imponerlas. El Gobierno se ha tomado un mes de vacaciones con Ceuta, pero ahora les da la prisa: quieren resolverlo todo en un par de días.

A Torres le ha vuelto a tocar el gafe de lidiar con una crisis que no era suya. Es lo que tiene ser el hombre de confianza: te endosan lo que haga falta y no queda otra que aceptar. Mal momento para asumir el mando de un desastre y de un Gobierno dividido, mientras Jabaroot -un supuesto grupo de hackers argelinos, que la inteligencia europea identifica con un grupo de cinco antiguos espías marroquís exiliados en Europa-, filtra decenas de miles de datos sobre la seguridad marroquí y amenaza en Telegram, con evidente guasa y recochineo, con divulgar también lo que Pegasus copió del teléfono de Sánchez: miedito da. Y todo eso mientras Marruecos vuelve a reclamar su soberanía sobre Ceuta y Melilla.

Así anda el patio. Yo diría que más asirocado que entretenido: el mando único llega tarde y nace con Sánchez pasota y vacacional, y el Gobierno dividido sin ponerse aún de acuerdo sobre lo qué pasó y está pasando en Ceuta. De momento se da un aire a camarote de los Marx.