La consejera de Hacienda, Matilde Asián, ayer en el Parlamento de Canarias.
Ya nos sabíamos el presupuesto 2025, respetuosos con las reglas fiscales, comprometidos con la contención y dirigidos a sostener el gasto social, pero con un aumento más reducido que el del año pasado. El presupuesto crece hasta alcanzar los 11.678 millones de euros, un 3,3 por ciento de incremento, lo que supone 376 millones más que este 2024, pero el incremento está destinado en sus dos terceras partes a afrontar el aumento de los salarios del personal a sueldo del Gobierno. Eso significa que el Ejecutivo dispondrá de menos de 140 millones más que en el ejercicio anterior, para invertir y desarrollar políticas. Como siempre, la pasta se la lleva una maquinaria elefantiásica que no para de crecer, que padece de una burocratización imparable, que funciona mucho peor de lo que debiera, y que no cubre nunca las expectativas. Nuestra administración esta aquejada de metástasis, es ineficiente en sectores y actividades clave –básicamente en sanidad y servicios sociales-, y no está a la altura de la exigencia ciudadana. Lo peor es que en sueldos y retribuciones se gasta la parte del león de lo que se recauda en las islas y nos llega por transferencia del sistema de financiación y recursos del Estado.
Por lo demás, a pesar de decirse lo obvio y reiterado –por ejemplo “que éste es el mayor presupuesto de la historia”, como lo es cada año que pasa- o que respeta el gasto social –cómo para no hacerlo- la consejera Asián reconoció ayer con inesperada franqueza que se trata de un presupuesto que a los canarios “nos hubiera gustado no tener”. Asián justificó el presupuesto contenido, prudente y poco expansivo que ha presentado, en la creciente incertidumbre del escenario nacional, donde es bastante probable que la situación política de debilidad del bloque de Gobierno, sin mayoría clara para sacar los presupuestos del Estado de 2025, obligue a afrontar el próximo ejercicio repitiendo por segundo año consecutivo las cuentas de 2023, y sin haber siquiera empezado a diseñar el nuevo modelo de financiación de las regiones.
A la oposición, todo eso se las trae al fresco. Los tres partidos enmendantes a la totalidad –el PSOE, Nueva Canarias y Vox- se ciscaron en las cuentas. El PSOE por no representar las aspiraciones de la sociedad, Nuevas Canarias por inspirarse en las políticas ayusistas del ‘sálvese quien pueda’, y Vox por permitir la proliferación de chiringuitos ideológicos, un eufemismo para señalar que en los presupuestos se financian programas que responden a la forma de entender el mundo de los que gobiernan. Siempre me produce cierta sorpresa la capacidad de la ultraderecha, para descubrir todos los días como funciona el mundo. Sobre todo, cuando se trata de las políticas de los otros.
Pero vayamos al grano: como no había mucho más que contar sobre los presupuestos propios, lo de verdad interesante se dijo en los pasillos. Asían sacó su perfil más político y vaticinó la catástrofe que nos espera si Cataluña se sale con la suya. Explicó que en Canarias las vamos a pasar muy mal si Pedro Sánchez facilita a los catalanes un sistema propio de financiación, un cupo catalán que permita recaudar y gestionar todos los impuestos –los cedidos y los estatales- en su propio territorio, como han pactado el PSC-PSOE y Esquerra, a cambio de que Esquerra votara al socialista Illa y le convirtiera en presidente de Cataluña.
Asián, que es consejera por el PP, tiende desde siempre a discursear desde la centralidad. Es una parlamentaria de perfiles clásicos, que tira de ironía, apabulla con datos y presume de sentido común. Pero en el pasillo estuvo sembrada: explicó que si el Estado cede a las pretensiones catalanas, Canarias se verá abocada a una situación muy difícil. En efecto, si Cataluña se retira del sistema de financiación, es muy difícil que el resto de las regiones españolas –entre ellas Canarias- puedan mantener los estándares del actual Estado de Bienestar. Eso es algo absolutamente cierto, a lo que no damos la debida importancia: hablamos poco de ello y es el asunto más trascendental al que nos podemos enfrentar como comunidad autónoma en los próximos tiempos. Canarias aportó en 2022, el último año del que se tiene registro, dos mil millones de euros al fondo estatal, pero recibió de ese fondo 7.600 millones. Si Cataluña sale del fondo, siendo como es una de las regiones más ricas del país, se quebraría completamente la posibilidad de un sistema basado en la solidaridad interterritorial entre regiones más ricas y regiones menos ricas. Canarias podría perder la mitad de su financiación de procedencia exterior, y el impacto para los servicios sanitarios, la educación, la asistencia social, y el resto de los servicios públicos, sería muy destructivo y dejaría un paisaje social más desolador que el del paso de la Dana.
¿Presupuestos de 2025? Sinceramente, me preocupan mucho más los de los dos años siguientes.














