La foto del naufragio

por | 24 julio, 2024 | A babor

Rescate del cuerpo sin vida de un inmigrante cuya patera naufragó frente a las costas de Lanzarote en noviembre de 2022

El Gobierno quería un retrato, y eso es lo que ha logrado: ante la negativa del ejecutivo a negociar ni una sola de las propuestas del PP, la diputada Valido hizo un descarnado llamamiento para retirar provisionalmente la toma en consideración de la reforma de la ley de Extranjería y seguir negociando para dar una oportunidad al acuerdo. El PP se sumó a la petición: “Aceptamos y asumimos la propuesta. Retiren esta ley y pónganse a negociar si de verdad hay voluntad. Convoquen un pleno extraordinario y monográfico sobre inmigración y la Conferencia de Presidentes”, pidió la portavoz del PP, Ana Alós. Pero el Gobierno se mantuvo en sus trece. Se alegó que retirar la proposición supone exactamente lo mismo que votar en contra, porque exigiría la presentación de un nuevo texto, eso lo demoraría todo y la emergencia en atención a los menores inmigrantes no se resolvería.

Se trata de un argumento muy traído por los pelos. El Gobierno podría aprobar mañana o pasado en Consejo de Ministros un real decreto con los contenidos exactos de esta ley –eso es lo que ha venido implorando Coalición Canaria que haga- y la reforma entraría automáticamente en vigor, con un plazo de un mes, hasta el inicio de septiembre, para llegar a un acuerdo con el PP y convalidar el decreto. En ese plazo, por cierto, podría avanzarse en la derivación de niños emigrantes a otras regiones, desatascando la situación que padecen los centros en las islas. Una situación insostenible, y en algunos casos –como el que obligó ayer a clausurar el centro de Arrecife por su insalubridad- directamente insostenibles. Pero el Gobierno no ha querido buscar una solución, ha buscado la foto que le permita responsabilizar al PP de que la reforma no prospere.

Es curioso que un Gobierno que gobierna a golpe de real decreto y de enmiendas taimadas, hospedadas en leyes que nada tienen que ver con lo que se vota, se haya vuelto tan purista en este concreto asunto. Tan purista y tan inflexible al mismo tiempo: ni una concesión a ninguna de las seis peticiones del PP, la mayoría de ellas perfectamente razonables: declaración de la emergencia migratoria nacional, financiación garantizada hasta la mayoría de edad de los menores, que el Gobierno elabore un plan nacional de inmigración, negociación con Bruselas para desplegar Frontex, inversiones y acuerdos en los países de origen, y la inmediata convocatoria de la Conferencia de Presidentes autonómicos, de la que tendrían que haberse celebrado cinco reuniones desde la última, y no se ha celebrado ni una.

Después de una negociación en la que se ha hurtado información sobre el contenido de la propuesta final hasta el último momento, el PSOE ha optado por el viejo método: “lentejas, si las quieres las tomas y si no las dejas”. Y se ha impedido con malévola precisión cualquier posibilidad de acercamiento de posturas, cualquier acuerdo. Muy diferente el trato que se da a las peticiones de un partido que representa a millones de españoles, el PP, del que se ofrece a Junts. Ayer volvió Junts a humillar al Gobierno, tumbando la aprobación de la regla de gasto, impidiendo el trámite de los presupuestos 2025, y demostrando una vez más la incapacidad de Sánchez para poder gobernar, a pesar de sus continuas concesiones al separatismo.

Incluso para un Gobierno que se ha acostumbrado a perder una votación tras otra, lo de ayer resultó bochornoso: mientras la ministra Montero pedía a los diputados que dieran el primer paso para sacar los Presupuestos, en los pasillos, el portavoz de Junts anunciaba que su partido votaría contra la senda de déficit y dejaría al Gobierno con el trasero al aire. Otra demostración de fuerza de Puigdemont, una nueva vuelta de tuerca sobre la gobernabilidad de la nación.

El PSOE intentó ningunear esa derrota, insistiendo en su retrato de la insolidaridad pepera en emigración. Mientras Coalición y el PP intentaban negociar a uña de caballo con el PSOE la retirada de la reforma de la ley de Extranjería, Patxi López se dedicaba a comparar al PP con Vox, apenas unos días después de la ruptura del PP y Vox. Es un discurso que no se gasta.

Pero el PP también ha perdido la oportunidad de demostrar que de verdad le importa la atención que reciben esos seis mil niños. Y la situación en Canarias. Podían haber votado el inicio del trámite, sin comprometerse y ganar tiempo para la negociación. Pero querían ver al PSOE perder otra votación en el último pleno antes de las vacaciones. También buscaban su propio retrato de Sánchez fracasando. Ser protagonistas de su derrota. Más política mientras los asuntos se pudren.   Calcularon mal. La derrota que preocupa al PSOE y preocupa a Europa es la que ha infligido Junts.

Los 6.000 pibes amontonados en las islas, y los que vendrán, no parece importar mucho a los grandes partidos en su guerra de constante desgaste. Y esa sí que es la verdadera foto de un naufragio.