La Binter del mar

por | 01 marzo, 2025 | A babor

La crisis de Naviera Armas ha sacudido el tablero económico de Canarias, poniendo en jaque la conectividad marítima del archipiélago y despertando el interés del Gobierno regional, que ahora baraja la posibilidad de convertir la naviera en una empresa participada por capital canario. La propuesta de Fernando Clavijo abre un nuevo escenario para el futuro del transporte marítimo en las islas, pero también plantea numerosas incógnitas sobre su viabilidad y las implicaciones económicas de una eventual intervención respaldada por el Gobierno.

Armas es una de las compañías marítimas más importantes de España, pero atraviesa una situación financiera crítica desde hace años. La empresa ha visto cómo su modelo de negocio se ha ido deteriorando debido a la feroz competencia, el encarecimiento del combustible y los efectos prolongados de la pandemia en el sector del transporte. A esto se suma la fallida adquisición de Trasmediterránea en 2018, una operación que resultó ser un lastre financiero en lugar de una expansión estratégica. La crisis de la compañía se agravó en 2024, cuando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia abrió un expediente sancionador por presuntos incumplimientos relacionados con la adquisición de Trasmediterránea en 2018. Esa operación había generado preocupación sobre posibles monopolios en rutas clave, especialmente entre la Península y Canarias. La situación financiera de Naviera Armas se deterioró, y en mayo de 2024 los fondos de inversión prestamistas de la compañía, tomaran el control mediante una operación de capitalización de deuda, desplazando a la familia Armas de la gestión principal. Ese cambio de propiedad buscaba reestructurar la deuda de la empresa, que se redujo de 445,9 millones a 178 millones de euros, pero a pesar de los cambios la operativa de la naviera continuó sufriendo dificultades. En diciembre, uno de sus barcos, el ‘Ciudad de Ibiza’, colisionó con una escollera en el Puerto de La Luz y de Las Palmas debido a fuertes vientos, aunque sin causar daños personales, y en enero de este año, Armas perdió la adjudicación de la ruta entre Málaga y Melilla, que operaba desde 1917, a favor de la competencia.

Ante este panorama, Fernando Clavijo, expresó ayer en los medios su confianza de que empresarios locales adquieran una participación significativa en la Naviera pararevitalizar la compañía y asegurar su papel en la conectividad marítima del archipiélago, de forma parecida a lo que hace Binter en el transporte aéreo, donde funciona como un eficiente oligopolio de capital canario, controlando la práctica totalidad de las operaciones de tráfico aéreo interinsulares y un porcentaje creciente de los vuelos a destino peninsulares y africanos.  

Es cierto que la entrada de capital local podría ser una solución para estabilizar y fortalecer la operativa de la naviera. El riesgo de colapso de Armas no es una cuestión menor para las islas, donde la conectividad marítima es vital para la economía, el turismo y el abastecimiento de mercancías. La posibilidad de que Armas entre en concurso de acreedores ha encendido la alarma en el Gobierno regional, que plantea una intervención local para evitar su desaparición. Clavijo parece defender la necesidad de explorar fórmulas que garanticen la continuidad de la naviera, sin comprometer las finanzas públicas, aunque no ha explicado aún el alcance del aval de su Gobierno a una operación de este tipo. Porque la cuestión clave es quién pondrá la pasta para rescatar a la naviera ¿El Gobierno regional, inversores privados o una combinación de ambos? La experiencia nos dice que los inversores locales no suelen acudir en tropel a operaciones de rescate, sin contar con garantías de apoyo gubernamental. Y la intervención pública en empresas privadas implica el riesgo de que el rescate se convierta en una carga permanente. Y luego hay que considerar la competitividad del sector: una intervención pública generainevitablemente distorsiones en el mercado y afectaría a otras navieras. Fred. Olsen, principal competidora de Armas, que ya opera como la Binter del mar, sin necesidad de avales ni empujones públicos, probablemente recelaría de una operación que implique apoyo gubernamental a su rival directo. Además, la Comisión Europea es muy reacia a ayudas estatales que alteren la libre competencia. Cualquier movimiento en este sentido deberá estar bien fundamentado y ajustado a la normativa comunitaria.

El futuro de Naviera Armas es incierto, pero su crisis ha puesto de manifiesto la fragilidad del sistema de transporte marítimo en las islas. La propuesta de Clavijo abre eldebate sobre la necesidad de garantizar una conectividad marítima estable sin caer en soluciones que puedan comprometer las cuentas públicas.