No hay tantos tontos

por | 21 diciembre, 2024 | A babor

Es absolutamente imposible que Pedro Sánchez crea que puede colarle a este país lo del borrado de los guasap del Fiscal General del Estado. No hay tantos tontos. Es verdad es que la gente está más que harta de política y prefiere las peleas de Broncano y Mota, chismes sobre el próximo vestido (es un decir) de la Pedroche, noticias deportivas recetas de cocina. Pero no parece posible que el país se la deje meter doblada en un asunto como este.

La inspección por la Guardia Civil del móvil del Fiscal General, buscaba mensajes del 8 al 14 de marzo, sobre el documento filtrado en el que la defensa del novio de Ayuso ofrecía a la Fiscalía de Madrid aceptar haber cometido delitos fiscales a cambio de salir de rositas. Tras conocerse el informe de la Guardia Civil al Supremo en el que se deduce el borrado del dispositivo de Álvaro García Ortiz, Sánchez   asegura en publicas declaraciones que después de todo el ruido sobre este asunto, “no hay ningún mensaje [en el móvil] que pruebe la acusación tan grave que han hecho medios y partidos. La pregunta es quién va a pedir disculpas, la infamia y la acusación sin pruebas no pueden ser gratis».

Ayuso cree que un comentario como este demuestra que Sánchez ha chiflado. Yo creo que lo que demuestra es que el presidente está convencido de vivir en un mundo en el que la realidad es moldeada exclusivamente por él. No me atrevería a calificar eso de chifladura, pero si se me antoja que es puro narcisismo.  Intentar convencer al personal de que el borrado de los guasap del móvil exculpa a García Ortiz, en vez de incriminarlo, resulta más propio de un Narciso que de un cínico. En cualquier caso, los argumentos son sonrojantes: “horas y horas de tertulias, ríos de tinta en los medios conservadores diciendo que el Fiscal General tenía que dimitir, y resulta que en el informe de la Guardia Civil se dice que no hay ningún mensaje que pruebe esa acusación tan grave”, ha bramado Sánchez. Eligió para hacerlo una rueda de prensa desde Bruselas, tras el Consejo Europeo. Se lo tomó además a coña: “Ahora dicen que los mensajes se borraron…”

Y no es que se diga ahora, es que se borraron: lo ha reconocido la propia Fiscalía, alegando el cumplimiento de un muy oportuno protocolo de seguridad, aplicable en caso de cambiar de móvil, cosa que García Ortiz decidió hacer poco después de estallar el escándalo. Pero ni siquiera habría hecho falta que lo reconociera la Fiscalía: una parte de los mensajes que Sánchez asegura que no existieron porque fueron borrados, están publicados desde hace días. Cuando alguien borra de su móvil los mensajes enviados y recibidos, estos permanecen el chat de los interlocutores. Un informe pericial de la UCO, del pasado noviembre, demuestra sin posibilidad de duda que el Fiscal General intercambió -en los días borrados- mensajes con la Fiscal Jefe de Madrid, Pilar Rodríguez –que también está siendo investigada por el Supremo por este mismo asunto-; y con la Fiscal Superior de Madrid, Almudena Lastra, que declaró ante el Supremo como testigo y aportó el contenido de su móvil. El informe reconstruye las comunicaciones de la fiscal Rodríguez -durante el episodio de la filtración a los medios-, con otros miembros de la Fiscalía, entre ellos el propio Fiscal General Álvaro García Ortiz, al que la Guardia Civil atribuye una participación preeminente en la conjura para filtrar el correo del novio de Ayuso. Entre las pruebas aportadas por la UCO, está el mensaje del Fiscal General apremiando a su subordinada a colocar la filtración, porque “lo necesitamos para cerrar el círculo».

El propio ex secretario general del PSOE de Madrid, Juan Lobato, convertido a su pesar en daño colateral de la operación para perjudicar a Ayuso, se resistió a entrar en el juego porque entendió que desde la Fiscalía se había cometido un delito. Decidió esperar a que el documento se filtrara a los medios, antes de usarlo él, y esa espera le costó tener que dejar la secretaria general, porque Moncloa no paga ni traidores ni indecisos. Sus correos si llegaron a los tribunales, e incriminan en la filtración a la estructura de apoyo más cercana a Pedro Sánchez, incluyendo al que sería el sustituto designado por Sánchez al frente del partido en Madrid –Óscar López-  que era jefe de gabinete del Número 1 cuando se produjo la filtración.

Quizá el borrado de los guasap no le sirva de mucho a García Ortiz ni a Moncloa. El jueves, Manos Limpias pidió al juez que exija a Meta, Apple y Alphabet, que aporten las copias de seguridad del teléfono del Fiscal. Si al final aparecen los mensajes, sabremos por qué los eliminó el fiscal. Y estoy seguro de que no será porque reforzaban la tesis de que él y Sánchez defienden con ahínco digno de mejor causa: que no tuvieron nada que ver en la filtración.