El que pagamos todos…

Gráficos con mutaciones: esto es una comparativa entre los resultados del Sociobarómetro de 2022 (arriba) y el de 2021 (abajo). Como curiosidad, obsérvese que los resultados de las elecciones de 2019 -que deberían ser los mismos, se trata de resultados electorales- solo coinciden en los casos del PSOE, Nueva Canarias y Vox. En el resto de los partidos, los resultados de las elecciones de 2019 son diferentes según el sondeo del que se trate.

Leo con cautela e interés el último avance del Sociobarómetro gubernamental, ese encargo que le hizo Román Rodríguez hoy hace justo dos años a sus amigos de la FESAD, una fundación creada en 1994 por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el Cabildo grancanario, con patrocinio del Gobierno regional y varias empresas grancanarias.

¿Y qué dice el sondeo? Pues casi lo mismo que dicen el resto de los sondeos que ha venido publicando últimamente la empresa TSA, que dirige el sociólogo Juan del Río Alonso, director también del Sociobarómetro: que el PSOE puede subir hasta cinco diputados –un máximo de 30- desde los 25 en los que se encuentra ahora, y que podría seguir gobernando tan ricamente sólo con el apoyo de los otros seis que también podría lograr Nueva Canarias. Y eso a pesar de haber perdido ya uno de los cinco que obtuvo en 2019, tras romper su alianza con un pequeño partido majorero. Con esos resultados, para gobernar, a Torres y Román les sobran Podemos, que pierde dos diputados y también los gomeros de Curbelo, que se quedan con sus tres escaños de siempre. Y luego está el bloque de la derecha, reducido a resolver el empate entre el PP y Coalición por el segundo puesto en las próximas elecciones. El sondeo les atribuye el 18,5 por ciento de los votos a cada partido, y entre ambos sólo suman, en el mejor de los casos, 33 diputados, tres menos de los necesarios para formar Gobierno. Excepto que Curbelo –presentado por la encuesta como el político peor valorado de las islas, un regalito al que paga- se pase con armas y equipo al enemigo. Y Vox no entra, se queda a tres décimas del porcentaje necesario para que sus votos cuenten, y poder colar a un par en la Cámara regional.

Con la que está cayendo, que el patio siga igual que en el último sondeo publicado por el Sociobarómetro tiene algo de foto fija. Es verdad que Torres ha perdido tres puntos –pasa del 34,5 al 31,5 de los votos-, pero a los efectos eso es lo de menos: los sondeos suelen decir lo que interesa a quienes los encargan. Y este, en concreto, lo encarga (y lo paga: 25.000 euros al año) la Consejería de Hacienda. Se trata de una cantidad que en la presentación del convenio -en 2020- el vicepresidente Rodríguez dijo que sería complementada por otra aportación de la UNED, aunque de eso no se ha vuelto a saber nada.

A lo peor fue un despiste. Porque también dijo Román en 2020, cuando presentaba el acuerdo y se vino muy arriba, que el barómetro del Gobierno sería una “nueva herramienta de transmisión del conocimiento científico” para abordar la opinión pública sobre inmigración, paro, educación, aspectos sociales de convivencia, la pandemia… “un amplio abanico de posibilidades, con el objetivo es que los datos recabados se transformen en documentación, y sirvan para cursos, talleres o información…”

Llevamos ya dos años y no se sabe nada de tales cursos, talleres o herramientas para la transmisión del conocimiento, que se conveniaron con la FESAD. Tampoco se ha dicho cuánto aportará la Universidad al barómetro, o si han puesto algo estos dos años de esa financiación anunciada por el vicepresidente. 

Lo que sí es obvio es que Román vuelve a disponer para sus juegos florales de un CIS personal e intransferible, financiado por los contribuyentes y encomendado a él por encargo del Gobierno. O para ser más exactos, por encargo suyo, dado que la competencia en materia de sondeos se incorporó a la dirección general de Coordinación y Apoyo a la Vicepresidencia (es decir, a su diócesis), cuando se aprobó el reglamento orgánico de la Presidencia. El vicepresidente ha recuperado una práctica de cuando era presidente por Coalición, y puso en marcha el sociobarómetro canario para “adecuar sus políticas a las reclamaciones ciudadanas”.

Pues a ver como adecúa Román que los partidos sean –según su sondeo de encargo- la institución en la que menos confían los ciudadanos de las islas. Solo el 16,5 por ciento de los encuestados confía en los partidos. Un punto menos de lo que la gente confía en la tele. Que ya es mucho decir. En el próximo Sociobarómetro (si lo hubiere) estaría bien preguntar cuanto confía el personal en los sondeos…