Pregunta de (poco) lucimiento

La probable explotación marroquí de yacimientos de petróleo  que podrían extenderse a ambos lados de la mediana, fue uno de los argumentos esgrimidos por quienes defendieron las prospecciones durante la segunda legislatura de Paulino Rivero. Ese y también, por supuesto, los resultados de los trabajos geológicos y geofísicos en el marco de la investigación previa sobre hidrocarburos realizada frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote, que advirtieron de la posibilidad de yacimientos en los que podría rozarse la cifra de los mil millones de barriles de petróleo, que al precio de ayer, 83 dólares el barril, supondrían 83.000 millones de euros, más de dos veces el PIB 2020 de Canarias. Y eso sin contar el valor del gas que también podría existir en los yacimientos. Por política interior, el Gobierno de Rivero se opuso radicalmente a las prospecciones, que se llevaron a cabo por la petrolera Repsol desde mediados de noviembre de 2014 hasta enero del año siguiente con la oposición muy mayoritaria de la sociedad canaria. Finalmente, Repsol decidió renunciar, alegando que en el primer pinchazo se había detectado tanto gas como petróleo, pero en cantidades no rentables para ser explotadas. Repsol renunció a sus licencias de prospección, cerrando así una brutal campaña contra su imagen de marca.

Ahora, más de seis años después, que el Gobierno marroquí haya decidido retomar las prospecciones en la zona, refuerza la idea de que existan tanto petróleo como gas en condiciones explotables, en los yacimientos que se encuentran a ambos lados de la mediana que separa las aguas españolas de las marroquíes, y que puede ser perforado en localizaciones situadas tanto a un lado como al otro. Marruecos ha anunciado que va a iniciar ya las prospecciones en aguas del Sahara Occidental, merced a un acuerdo suscrito con la empresa israelita Ratio Petroleum Energy, que perforará la zona costera frente a Dajla -la antigua Villa Cisneros- en busca de yacimientos de petróleo y gas.

Ayer, el presidente Ángel Víctor Torres, contestó a una pregunta formulada por el portavoz parlamentario de Nueva Canarias, Luis Campos, sobre las prospecciones. Una de las técnicas parlamentarias más recurrentes es la de las preguntas de lucimiento, que suelen hacerse al presidente, al vicepresidente o a los consejeros, por diputados de los partidos que apoyan al Gobierno. Una de las escasas actividades parlamentarias de los diputados que apoyan al Gobierno es precisamente hacer ese tipo de preguntas agradecidas, para que sus jefes puedan explayarse luciéndose.

En su respuesta, Torres aseguró contar con la garantía del Ministerio de Exteriores de que las prospecciones marroquís no entran en conflicto –“no colisionan”, dijo- con las aguas canarias. Probablemente eso sea cierto, pero lo que resultó poco serio fue asegurar que su Gobierno va a estar “muy atento y vigilante” con las actuaciones de Marruecos, para que nuestro vecino cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas y la legalidad internacional.

Lenguaje politiqués al servicio de palabras vacías: Marruecos considera todo lo que tenga que ver con el Sahara como un asunto interno, y viene aplicando en sus decisiones sobre el territorio una política de hechos consumados, respaldada cada vez más por la complicidad de Estados Unidos y la inacción de la comunidad internacional. La pregunta era de encargo, para que Torres quedara bien, pero la respuesta sonó a brindis al sol… Me pregunto qué piensa hacer Torres cuando comiencen las prospecciones en las costas del Sahara… ¿Le retirará el saludo a Mohammed VI? ¿Protestará ante Naciones Unidas? ¿Se irá a vivir a una jaima con Carmelo Ramírez? ¿Mandará a Antonio Olivera a impedirlo?