Muertos, vacunación y mentiras

Ayer se comunicaron 14 fallecimientos en Canarias por Covid, y 139 en toda España. Eso quiere decir que con una población por debajo del 4,6 por ciento del total de la población española, en Canarias murieron algo más del 10 por ciento de los fallecidos españoles. Por supuesto, lo ocurrido un solo día no tiene valor estadístico, pero llevamos así ya varios días  Desde principios de este año, han fallecido en España una media inferior a las 70 personas diarias, y en Canarias esa media es de ocho, es decir –también, como ayer- de algo más de un diez por ciento del número de fallecidos en España en las últimas dos semanas. Ese porcentaje resulta inexplicable. No parece tener ninguna lógica lo que está ocurriendo: en Canarias la mortalidad general es más baja que las nacional, básicamente porque nuestra población es ligeramente más joven que la media española, y además, Canarias cerró 2021 siendo –según los cálculos realizados cruzando los datos de muertes facilitados por el ministerio de Sanidad y los datos oficiales de población del INE-, la región española que menos fallecimientos por coronavirus notificó en relación a su población el pasado año.

La noticia fue publicada por todos los medios regionales y difundida por varias agencias. Y es cierto que uno de los problemas que existen a la hora de presentar estadísticas fiables sobre el número de fallecidos por Covid en las comunidades autónomas, radica en que las cifras que publica el Ministerio difieren, casi por sistema, de las que ofrecen diariamente las autoridades sanitarias de las distintas regiones. Viene ocurriendo desde que se empezó a contar los fallecidos por contagio de Covid, en marzo de 2020, sin que nunca se haya justificado qué es lo que provoca tales diferencias en las cuentas, inaceptables en un país moderno.  

Pero al margen de esas diferencias, que pueden distorsionar algunas décimas de punto los porcentajes, no parece existir tampoco una explicación para que en Canarias el porcentaje de fallecidos duplique en los últimos quince días de forma persistente al que sería esperable que se produjera. Y si existe esa explicación nadie la ha dado… ¿Están muriendo ahora las personas mayores que no fallecieron en las cinco primeras olas? ¿Se está produciendo un ajuste casual y espontáneo del número de fallecidos? Nadie sabe, nadie contesta.

Lo que se nos dice continuamente es que en Canarias se han hecho las cosas extraordinariamente bien, que la campaña de vacunación ha sido y está siendo un éxito, y que gracias a esa campaña ejemplar, aunque los hospitales y las UCI estén cada día más saturados, se están evitando muertes. Pero alguien debe estar mintiendo, porque aquí, como en los datos sobre fallecimientos, tampoco coinciden las cifras: la Consejería ha informado que sus equipos de vacunación administraron hasta ayer cuatro millones de dosis de vacunas, y que ya hay 1.802.824 personas que han recibido al menos una de esas dosis, lo que representa el 85,94 por ciento de la población diana en la que se ha incluido a los niños de entre 5 y 11 años. Además, según el Servicio Canario de Salud, hasta ayer se había logrado inmunizar a casi 1.700.000 personas que ya han recibido la pauta completa de vacunación, el 81 por ciento.

El Ministerio no comparte en absoluto esas cifras. Según sus datos actualizados, publicados en el reporte diario entregado ayer a los medios, Canarias se encuentra muy por debajo de la media de vacunación nacional –el 80,5 por ciento-, y por detrás de todas las Comunidades Autónomas excepto Baleares, con porcentajes tanto de vacunación completa, como de una sola dosis y dosis adicionales. En los tres casos Canarias se sitúa más de tres puntos por debajo de la media nacional.

No sé a qué datos hay que hacer más caso, si a los del Ministerio o a los del Servicio Canario de Salud, pero en evitación de bulos y falsedades, alguien deberías explicar el porqué de las diferencias, y si esas diferencias que colocan a Canarias como la segunda región española donde menos vacunas se han inoculado, puede tener alguna relación con la desproporción evidente que hay entre los fallecidos en Canarias y en el resto de España.