La baraka de Mena

Parece que en el PSOE se precipitaron con la expulsión del alcalde Mena. La juez Nidia Méndez, del número 1 de Arona, ha anulado la expulsión del alcalde, tras un juicio celebrado la semana pasada,  después de que el juzgado estimase hace medio año la solicitud de  Mena y suspendiera cautelarmente la expulsión acordada por la dirección federal socialista, con el respaldo del denominado ‘cómite de ética y garantías’, un órgano interno que tradicionalmente funciona en absoluta sintonía con las decisiones de Ferraz.

La resolución judicial que reafirma las medidas cautelares devuelve a Mena su condición plena de militante socialista, en base a la consideración de la existencia de un defecto “de forma y fondo” en el expediente, relativo a la ausencia de base documental sólida para expulsar al alcalde. La juez considera que los recortes de prensa con los que la federal socialista intenta demostrar que Mena cesó de forma arbitraria a su compañero Luis García, con el que estaba enfrentado por la gestión del urbanismo municipal, resultan insuficientes para expedientar a una persona, especialmente si se tiene en cuenta que muchas de esas informaciones carecen de fuente fiable. La juez ha estimado por tanto de forma íntegra la demanda presentada por el alcalde y declara la total nulidad de su expulsión. Y además ha condenado al PSOE a pagar las costas.

Al margen de la consideración que pueda merecer el hecho de que los socialistas siempre la pifien en sus procedimientos internos, la incorporación de Mena al PSOE es –aunque pueda resultar sorprendente- una buena noticia para el propio partido que decidió ponerlo de patas en las calle, y que –siendo incapaz de intervenir imponiendo una solución en el cisma creado entre los socialistas de Arona-, se va a ver ahora forzado a elegir entre uno de los dos bandos en liza, que mantienen sin desmayo su enfrentamiento irreconciliable.

Esa elección, probablemente, esté ya decidida: Mena ha cometido algunos errores importantes en la gestión de la crisis interna en el PSOE aronero. Cosa suya fue detonar el conflicto y hacerlo irreversible, y cosa suya también optar por aliados como el abogado Campos o Marichal, que contribuyeron a enfrentarle al partido. Pero a pesar de esas elecciones, Mena es el mejor candidato del PSOE a las próximas municipales. Probablemente no consiga repetir la asombrosa mayoría de hace dos años, pero está mejor colocado que cualquier otro –u otra- para reducir la sangría de votos que la ruptura del PSOE aronero en dos va a provocar en 2023. A esa conclusión ya han llegado desde hace meses tanto el secretario general del partido, Ángel Víctor Torres, como algún otro factótum del partido en el Sur tinerfeño. Nadie quería dar el primer paso, pero la sentencia abre camino a una rectificación similar a la que Torres ha intentado venderle a sus afiliados gomeros sobre Casimiro Curbelo, o que ya llevó a cabo con los expulsados palmeros, aunque tanto en el caso de Curbelo como en el de los palmeros rectificar le resultara más fácil. A fin de cuentas no fue él quien tomo entonces la decisión. Esta vez sí.  

Pero rectificará. Quien más se opone a la repesca de Mena en la dirección regional –Blas Acosta- está hoy bastante debilitado, y a merced de una posible aplicación del código deontológico del PSOE. Mena ha ganado, pues, este largo y penoso primer round. Probablemente Torres le reciba cual padre pródigo y arrepentido con los brazos abiertos. Y le dará la oportunidad de rehabilitarse definitivamente ganando de nuevo en las urnas…