Izzi Stone: “La primera regla de oro del periodismo es esta: tened en cuenta que un primer ministro siempre es un mentiroso”.

Izzi (isidor Festein) Stone es considerado uno de los más legendarios periodistas estadounidenses, por su extraordinario Compromiso político y por la defensa a ultranza de sus propias ideas, que le llevo a enfrentarse con la práctica totalidad de las administraciones estadounidenses, con los comunistas, con el senador McCarthy, que le incluyó en la lista negra, y a cambiar en varias ocasiones de periódico, por su disconformidad con la línea editorial. Acabó recalando en uno de los medios más comprometidos, The Nation, pero fue obligado a fundar el suyo propio. Muy influenciado por la obra de Jack London, y especialmente por su novela Martin Eden, que siempre le sirvió de ejemplo, su visión radical y utópica del mundo fue fruto sin duda de sus lecturas, pero se caracterizó siempre por su extraordinaria independencia y -según el editor de The Nation, su colega y amigo Victor Navasky- por trabajar sobre documentos poco conocidos del dominio público. De hecho, algunos de sus mayores logros periodísticos fueron fruto de investigaciones de despacho, realizadas trabajando sobre informes oficiales. Como representante de un periodismo de investigación de izquierdas, en un ambiente hostil, las historias de Stone necesitaban una carga de prueba altamente exigente para resultar fiables y aceptabas, por lo que los artículos y reportajes de Stone estaban siempre muy bien documentados. Navasky describió como Stone “devoraba documentos públicos, se encerraba en el The Congressional Record (El Boletín Oficial del Congreso de Estados Unidos), y “estudiaba actas, debates y audiencias de comités del congreso desconocidos, para encontrar en ellos datos valiosos, contradicciones en la línea oficial, ejemplos de mendacidad burocrática y política, documentación de incursiones en los derechos civiles y las libertades”. El estilo de Stone se distinguió, no obstante, no sólo por su incisiva crítica y por su capacidad para escarbar en fuentes escritas desechadas por sus colegas, sino también por su perspectiva y conocimiento histórico.

Izzi Stone, Isidor Feinstein Stone [Filadelfia, 1907 – Boston, 1989] Hijo de padres rusos de origen judío, que huyeron de Rusia para instalarse en Haddonfield, un pueblo de New Jersey, donde su familia fue propietaria de una tienda. Stone estudió filosofía en la Universidad de Pensilvania, pero ya antes se había estrenado como periodista, Fundo el que sería su primer periódico, el Progress, cuando aún estudiaba segundo año en la Escuela secundaria. Después, trabajó para el Haddonfield Press y el Camden Courier-Post, y fue tras dejar sus estudios de Filosofía en Pensilvania, cuando se incorporó a The Philadelphia Inquirer, un periódico republicano. Admirador de Jack London, Stone fue desde muy joven un periodista política y socialmente comprometido y muy incómodo para el poder. Rompió con el Inquirer, y se pasó al Philadelphia Record, propiedad del demócrata liberal J. David Stern, para saltar después al New York Post, que también era propiedad el mismo empresario. En la etapa previa a la Segunda Guerra Mundial, como tantos otros periodistas estadounidenses, se opuso al fascismo y apoyó los frentes populares europeos, en los que los distintos partidos comunistas locales tenían enorme protagonismo. Tras la firma del pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, cerrado en agosto de 1939, poco antes de dar comienzo la invasión de Polonía y su reparto entre Hitler y Stalin, Stone se descolgó de todo apoyo a los comunistas, aclarando que no estaba dispuesto a convertirse en su “compañero de viaje”, y escribió en The Nation denunciando a Stalin.

Tras acabar la guerra, fue acusado de pertenecer al Partido Comunista y puesto en la lista negra del macarthismo, lo que le impidió trabajar en ningún medio. Stone decidió publicar entonces su propio semanario independiente, I.F. Stone’s Weekly, desde el que hizo campaña contra el Macarthismo, la discriminación racial y la Guerra de Vietnam. Con el aumento del rechazo a la guerra, aumentó la popularidad de Stone, y la difusión de revista, que llegó a alcanzar los 70.000 ejemplares, aunque tuvo que cerrarla en 1971 por problemas de salud. En 1981, abandonó su retiro para escribir en The Nation y The New York Times en contra de la administración Reagan. Murió en  1989 de un ataque al corazón.