El resbalón palmero


Ángel Víctor Torres no ha tenido mucho interés en explicar porque los diputados canarios del PSOE fueron los únicos diputados canarios que votaron en contra de la bonificación del 60 por ciento del IRPF a los ciudadanos de La Palma durante diez años. Lo que ha hecho es dejar claro que el Gobierno de su jefe va a pasarse mismamente por el Arco de triunfo de Moncloa la resolución que aprobó el jueves el Parlamento apoyando esa medida, a propuesta de Ana Oramas.

Cree el presidente canario, y lo dice, que lo que aprobó el Congreso no tiene valor vinculante, es solo “una propuesta determinada” que el Gobierno de Sánchez no está en absoluto obligado a cumplir.  Y eso es solo una verdad a medias: el Gobierno puede no cumplir una resolución parlamentaria, pero en cualquier país democrático, hacerlo significa un baldón en la ejecutoria política de quien se pasa la democracia por el refajo. La historia parlamentaria europea está plagada de gobiernos que se deshacen porque los partidos que lo apoyan votan de distinta forma. Actuar como si la incoherencia y desunión en el voto no tuviera importancia alguna y aceptar que eso se haya convertido en una práctica habitual en los parlamentos de ahora, lo que refleja es el deterioro institucional y moral de las Cámaras Legislativas.

Antes, cuando un gobierno perdía la mayoría en una votación parlamentaria, cumplía con el Parlamento, provocaba una crisis que cambiara la situación, o renunciaba a seguir mandando. Ahora lo que se hace es esperpéntico: ni se aplica lo que decide el Parlamento, ni se provoca crisis alguna, porque el hecho es que el Gobierno no pierde la mayoría -en absoluto la pierde-, solo permite a los diputados de los partidos que lo apoyan que salven la honra y la vergüenza, se hagan los díscolos y luego vuelvan al tajo. Y a los diputados propios, a votar como un solo hombre y ajo y agua. 
Que Torres justifique la decisión de Sánchez de no aplicar la bonificación del 60 por ciento al IRPF, una decisión fiscal que claramente contribuiría a resolver el problema creado a los palmeros por el volcán, demuestra el cinismo acobardado con el que hoy se mueven tantos políticos, pendientes más de no incordiar a quienes les colocan en las listas, que en defender a los suyos. 

La Palma se encuentra en una situación muy complicada. Lo está a pesar de “la ayuda a 16.000 familias (sic)” que Sánchez dijo en el Debate que su Gobierno había entregado en La Palma…Debe ser un error: las ayudas tramitadas en La Palma no llegan a la décima parte de esa cantidad. Si se hubiera producido un reparto similar de ayudas, no quedaría una sola familia palmera (en toda la isla) pendiente de recibirlas.  Y no es el caso: las ayudas no han llegado ni siquiera a todos los afectados. Ni la ayuda más urgente, que es la reubicación de los que han perdido su vivienda y no tienen donde estar. Más de 200 personas siguen hospedadas en hoteles. 

La exención del 60 por ciento en el IRPF inyectaría instantáneamente dinero en la maltrecha economía palmera, al reducir las retenciones de los salarios, aumentando las cantidades netas que cada trabajador recibiría. Es lo que ya se hace en Ceuta y Melilla, ambas con idéntica población que La Palma, sin que nadie se rasgue las vestiduras por ello. 

Torres se enfrenta a su primer resbalón grave: ha elegido mantener una disciplina servil frente al jefe de su partido, cuando tocaba pensar en su pueblo. Lo que hace es contarnos que “está fuera de toda duda” el compromiso de Sánchez con La Palma. Estará fuera de toda duda para él. Yo tengo muchas dudas. Y creo que la mayoría de los palmeros también. Este es el primer resbalón del funámbulista Torres: no solo no cuestiona a su partido, es que ni siquiera habla de la opción que a él le queda, que es la de aplicar la exención en el tramo autonómico de la cuota. Es una potestad suya, y puede aplicarla. No supondrá una reducción del 60 por ciento, sino del 30 por ciento, pero la mitad de algo siempre es mejor que la totalidad de nada. 

Supongo que los partidos canarios no tardarán mucho en plantarse en Teobaldo Power y pedir que Torres se pronuncie sobre la exención en la cuota regional. A ver qué hacen Casimiro Curbelo, partidario de que esa reducción se aplique a todas las ‘islas verdes’ (para frenar su despoblación), o los diputados del partido del consejero de Hacienda, Román Rodríguez. 
Tengo ganas de verlo.