Culebrón Pegasus

En un país pegado a youtube, que sigue con apasionamiento las escabrosas peripecias judiciales de Johnny Depp y su ex Amber Heard, el ‘culebrón Pegasus’ –especialmente la parte que atañe al presidente del Gobierno y sus ministras- debería ser trendic topic o su equivalente. Sin embargo, el desinterés por la política está ya tan extendido a todos los niveles, que la infección con el software israelí de los teléfonos gubernamentales, parece estar teniendo más impacto fuera de España que en España. ¿Es eso razonable? Quizá no lo sea, pero hasta cierto punto sí es lógico: ningún otro gobierno del mundo ha reconocido haber sido espiado con la ayuda de Pegasus. Se especuló hace meses con la posibilidad de que a Macron le hubiera intervenido el teléfono la muy activa inteligencia marroquí, pero jamás se produjo una confirmación –siquiera una filtración interesada- desde el Palacio del Eliseo. Cuando se detectan intrusiones en la seguridad nacional, lo que procede es negarlas, no convocar una rueda de prensa en día de fiesta para explicar urbi et orbi que Sánchez tenía 2,7 gigas de su móvil expuestas al ojeo de otros: 2,7 gigas, ¡que barbaridad!: o Sánchez colecciona desde que es presidente todos sus retratos o guarda infinitas copias de su tesis doctoral. Porque todo el BOE de sus presidenciales años en pdf no alcanza ni de lejos esos 2,7 gigas.

En fin, la cosa es que la confesión escenificada por el Ministro Bolaños de que Sánchez y la ministra de Defensa tuvieron el trasero expuesto no es precisamente inocente: sirve para desviar la atención del falso escándalo montado por los indepes –con la ayuda del jefe de sus ciberespías, Elies Campo-, a cuenta de sus propios teléfonos intervenidos con Pegasus durante el juicio al procés, cuando los Cdr incendiaron las calles de Cataluña. La verdad, si yo fuera jefe del espionaje español, y contara con la posibilidad de enterarme de los planes secesionistas para liarla parda, no lo habría dudado. Creo que la ministra Robles –que es magistrada- sabe perfectamente lo que hace (y dice) cuando asegura que el CNI no actúa sin autorización legal.

Lo realmente divertido del asunto es que ahora el Gobierno, la ministra Robles y el CNI tendrán que explicarlo todo (no lo harán, espero) en esa Comisión de Secretos Oficiales en la que su colega Batet ha colado alegremente a indepes y antiguos partidarios de la lucha armada contra el Estado. Este país hace aguas, y su Gobierno hace el ridículo enredándose a propósito en el reconocimiento público de quiebras de seguridad en la Presidencia (responsabilidad en ese momento del hoy ministro Bolaños), y montando una ópera bufa de espionaje que Le Carré jamás habría firmado.

Porque no se sostiene: Moncloa fue informada el fin de semana por el Centro Criptológico Nacional del CNI de la infección de los móviles de Sánchez y Robles con Pegasus hace un año, durante  la bronca  con Marruecos por el ‘affaire Gali’ y la invasión de Ceuta. Unos meses antes, habían detectado también que espiaron a la entonces ministra de Exteriores, González Laya. Aunque entonces la transparencia no resulto ser tan importante como ahora, cuando todos se espían. El CNI instruyó entonces a Sánchez y al Gobierno sobre cómo proceder para evitar Pegasus. La recomendación fue no guardar nada en el móvil, que Sánchez se pasó por el arco de triunfo.

Ante este vodevil, la pregunta pertinente es doble: primero, saber si fue el CNI quién espió a los indepes. Yo apuesto que sí, y espero que lo hiciera legalmente. Segundo, quien espió al presidente y sus ministras. La explicación más lógica suele ser la más probable: fue Marruecos. The Guardian informaba ayer que Marruecos pudo infectar otros 200 moviles, entre ellos los dos de la activista saharaui Aminatou Haidar y el del Ignacio Cembrero, periodista especializado en el norte de África. Si la Audiencia Nacional llega a comprobar que detrás de las infecciones estuvo Marruecos (y es difícil), habrá pasado tanto tiempo el Gobierno ya no estará. Al menos se librará del bochorno de tener que montarle a Sidi Mohamed lo mismo que Rufián les ha montado a ellos. Ayer exigía muy excitado que “rodaran cabezas” como la reina loca de la Alicia de Carroll.

Mientras, seguimos de apuestas: esto lo tapa el próximo escandalete. Y si tarda mucho en aparecer ese providencial escándalo de repuesto, veremos el cese de la jefa de los espías y la digna dimisión de Robles en protesta. Es lo menos que aceptarán cobrarse los socios Rufián y Echenique.