Aterriza como puedas: una crisis aún por comenzar

Hay películas tan malas tan malas, que es mejor ni hablar de ellas. Y otras aún peores, como estas de la serie «Aterriza como puedas». La cosa ocurrió así: en Hollywood se produjo a finales de los años setenta una grave epidemia de pérdida de imaginación. Parece que tuvo que ver con el desarrollo de los efectos especiales explosivos.

Con tanto coche saltando por los aires y tanto fuego de artificio, se liberó una toxina licuadora de materia gris que afectó especialmente a los guionistas de películas, por eso de la proximidad. A algún ejecutivo de una de las ‘major’ se le ocurrió entonces la infeliz idea de hacer ‘skechts’ tirando de filmes de éxito. Y parece que la primera fue la parodia de ‘Aeropuerto’. La fórmula se ha repetido hasta la misma saciedad, y lo asombroso es que sigue llenando las salas. Todo consiste en sacar a un payaso haciendo animaladas. Más grande es la animalada, más se ríe la gente.

Y aquí, en la historieta de Aeromédica, va la cosa de lo mismo, aunque hay más de un payaso, y además no los saca nadie, sino que actúan con autonomía. Empieza con una adjudicación más o menos contestada por la que la empresa Aeromédica se hace cargo de un servicio que durante diez años había prestado Tasisa, otra empresa dedicada al transporte aéreo de enfermos. La adjudicación tuvo ya en origen sus más y sus menos, porque el contrato -de más de doscientos millones por año- es sustancioso, y además pueden contemplarse extras. Se presentaron varias ofertas, además de la de Tasisa, que quería seguir, lógicamente, pero que contaba con apoyos de escaso nivel en el Servicio Canario de Salud. Entre los concurrentes, un servicio con helicópteros, vinculado al grupo empresarial de los Cobiella, y los nuevos de ‘Aeromédica’, que debieron ser los que hicieron la mejor oferta, porque a ellos se les adjudicó. Ni Cobiella ni ninguno de los otros ‘perjudicados’ por la adjudicación presentan queja alguna, pero los directivos de Tasisa, muy enfadados por la pérdida del contrato, denuncian el caso ante los tribunales de Las Palmas alegando que la adjudicación incurre en prevaricación y tráfico de influencias, porque un hermano de Román Rodríguez, a la sazón responsable del Servicio Canario de Salud, trabaja en la empresa adjudicataria. La demanda de Tacisa es estudiada por los tribunales, y el asunto se archiva. Pero Tasisa no se conforma, y presenta recurso contra la decisión de archivo de la denuncia ante la Sección Segunda de la Audiencia de Las Palmas, que acepta a trámite el recurso.

Hasta aquí, todo absolutamente normal: una empresa que se siente perjudicada por una adjudicación pública, recurre a los tribunales para defender su postura. Pero a partir de ahí viene la parte buena. Primero está la sorprendente participación, en apoyo de la empresa adjudicataria, del diputado de Nueva Izquierda Canaria Luis Pareja. Pareja acaba de integrarse hace pocos días en el grupo socialista del Parlamento regional, como consecuencia de ‘corrimiento’ de lista por retirada de Jerónimo Saavedra. Pareja no es un hombre del PSOE, sino uno de esos diputados ‘coleros’ del pacto suscrito por Almunia con Nueva Izquierda en Madrid. Pareja actúa no sólo por su cuenta y riesgo, sino incluso contra la posición del PSOE, que no quiere verse implicado en una denuncia contra Román Rodríguez, precisamente cuando éste y Juan Carlos Alemán comienzan a escenificar la posibilidad de un acuerdo futuro. Nadie se explica porqué Pareja se ‘moja’ en el asunto, ni porqué Tasisa llega incluso a ofrecer al PSOE financiar la presentación de una demanda contra Román si el PSOE se decide a presentarla. Nadie se lo explica, hasta que alguien que sí se lo explica, con mala uva propia de mejor causa, filtra a los medios de comunicación el certificado de residencia de Luis Pareja y el del director técnico de Tasisa. Como diría Kiko Lergard presentando a la pareja concursante del 1-2-3, resulta que son «amigos y residentes en Las Palmas». Pareja es compañero de piso de quien ha presentado la demanda.

¿Punto y final? No. Apenas una explicación razonable a que el PSOE aparezca vinculado en una demanda de la que el PSOE no quiere ni oír hablar. Otra cosa es que el asunto del supuesto trata de favor a ‘Aeromédica’, del que se hablaba por aquí abajo hacía semanas, estalle precisamente en un medio de comunicación nacional. Porque es ‘El Mundo’, a través de una información del mismo periodista que movió el ‘affaire Bango’, quien destapa la supuesta vinculación de Román Rodríguez con un titular terrorífico: «Presidente del Gobierno canario adjudica 1.000 millones a una empresa de su hermano». Ahí es nada. ¿Porque se lanza ‘El Mundo’? Aquí hay versiones diferentes: para unos, ‘El Mundo’ sigue en sus trece, empeñado en presentar Canarias como una versión corregida y aumentada de Marbella bajo el ‘gielato’. Ese interés se explicaría por la presencia cada día más creciente de los intereses del Grupo Prisa y de su principal accionista -Jesús de Polanco- en empresas de comunicación y otras actividades en el Archipiélago. Los vínculos de Polanco con la administración canaria (Prisa participa como socio mayoritario en la productora concesionaria de la televisión autonómica) son importantes.

Pero hay otra explicación menos rebuscada, más de orden local, y posiblemente más segura: ‘El Mundo’ se ocupa del asunto porque alguien le filtra a Pedro Jota la información desde Canarias y le pide que se meta a fondo en ella. ¿Alguien? ¿Quien? Bueno, el presidente regional del PP, José Manuel Soria, detesta a Román Rodríguez, a quien considera su único adversario político de peso en Canarias, el único capaz de disputarle su ambición de ser presidente regional en el 2003. Además, Soria anda empeñado en provocar una ruptura del Pacto CC-PP. No tanto porque no le interese estar en este Gobierno, como porque no le interesa que sigan quienes están ahora en el Gobierno por el PP, tres consejeros ‘colocados’ en el Ejecutivo por Bravo de Laguna. Soria se ha caracterizado siempre por un estilo rompedor y agresivo, un estilo que ha provocado que José Carlos Mauricio y Paulino Rivero le acusen de conspirar para intentar romper el Pacto, en alianza con Juan Francisco García, propietario y editor de Canarias 7, con quien Soria mantiene excelentes relaciones desde la época en que García era director general de la Caja Insular. Y es que al presidente del PP le gusta tratar con empresarios de prensa. Casualmente, el presidente del PP es íntimo (pero muy-muy-muy íntimo) de un alcalde con bigote que presume de tener a Pedro Jota en el bolsillo, y que jura y perjura que en ‘El Mundo’ se escribe lo que él dice. Pues a lo peor resulta que es verdad.